sábado, 11 de abril de 2015

Fuerte de Rontegui: Información Aportada por Fotos Aéreas

Entrada actualizada: 01/05/2021

Los artículos de corte histórico o arqueológico, ya sean desarrollados por particulares o por profesionales, sobre fortificaciones decimonónicas asociadas a las guerras carlistas, aun no siendo extraños, parece que comienzan a despuntar. Dentro del ámbito territorial más cercano, encontramos los trabajos realizados por Juan Antonio Saenz Garcia, Alfredo Moraza Barea, Javier Buce Cabello, Iban Roldan Bergaratxea o Antxoka Martinez Velasco, cuyas publicaciones son consultables en la red.

Fuerte del monte Arnotegi
Ya he comentado en alguna de las anteriores entradas que estas estructuras defensivas no siempre han sido tratadas con la “suficiente delicadeza por parte de la Arqueología o de la conservación del patrimonio, precisamente por ser un evento militar de época contemporánea del que existen suficientes registros bibliográficos y documentales como para no precisar de estudios arqueológicos adicionales, y mucho menos, para considerar sus restos como elementos patrimoniales”. Pero lo cierto, es que su estudio no está exento de dificultades, a pesar de las posibilidades que en materia bibliográfica que presentan. La información puede llegar de forma fragmentaria o estar diseminada, y las conclusiones del trabajo pueden variar en función de la aparición de nuevos datos. De hecho, tengo pendiente una revisión del escrito “Inventario Patrimonial: "Fuertes Exteriores" de Bilbao”, ya que gracias a la amabilidad de Alfredo Moraza ha llegado a mis manos un nuevo mapa de las defensas construidas en Bilbao en la última Guerra Carlista, que una vez convenientemente georreferenciado, hace necesario puntualizar algunos de los aspectos comentados en la entrada.

Y dicho esto, vamos a entrar en materia. En el artículo “GUDU-ZELAIEN ARKEOLOGIA: ARRONTEGI MENDIA (BARAKALDO, BIZKAIA), Kobie Serie Paleoantropología nº 32: 285-302” de Antxoka Martinez Velasco (2013), el autor realiza una prospección visual de la zona  de Rontegi, identificando varias estructuras como elementos que pudieran ser considerados como un campo atrincherado del XIX. 

Comentarios respecto a la fortificación de los "Altos de Baracaldo"
en la I Guerra Carlista (Pirala).
Es indudable que la zona presenta un importante interés estratégico para el control de la Ría y el paso hacia Bilbao. De hecho la propia orografía del terreno condiciona un “embudo” al discurrir de la ría, que fue ya aprovechado desde la Edad Media con la construcción de las famosas “Torres de Lutxana” y ya en el XIX, la zona fue fortificada siendo el teatro de operaciones durante la I Guerra Carlista de la famosa "Batalla de Luchana".

La zona siguió siendo de alto valor estratégico también durante la última Guerra Carlista y como más delante veremos, también en la Guerra Civil de 1936.

En su trabajo de campo, Martinez identifica de forma básica las siguientes estructuras en la zona:
Elementos identificados por Martinez Velasco en los trabajos de prospección. Tomado del artículo "Gudu-Zelaien Arkeologia: Arrontegi Mendia.
Vamos a tomar como referente las consideraciones que realiza Martinez en su publicación para analizarlas en comparación con diverso material cartográfico y fotográfico que han sido tomados de: 

• Cartoteca Digital de Cataluña, que contiene fotos aéreas de la zona con una fecha aproximada a 1960
• Sistema de Información Geográfica de Nacional de España, con ortofotos de los denominados Vuelo Americano, Vuelo Interministerial 1973/86, Vuelo de la Costa Color 1989/91.
• Portal GeoEsukadi de Infraestructura de Datos Espaciales (IDE) de Euskadi, con ortofotos desde año 1991 hasta la actualidad.

El fuerte de la última Guerra Carlista

Tenemos un par de descripciones del fuerte liberal que se construyó en la última Guerra Carlista, si bien, y como ya hemos comentado es probable que la zona ya estuviera forticada desde la I Carlistada. Por la descripción que Manuel Salamanca remitió al Ministro de la Guerra (Tomo VI, Narración Militar de la Guerra Carlista) sabemos que el fuerte que se estaba “reconstruyendo” en 1875 era de tamaño “medio”, con capacidad para 100 infantes, 25 artilleros y 4 piezas de artillería definiéndolo como: “Rediente con chaflán en la capital y cuartel defensivo en la gola, en cuyo medio habrá una pieza de marco giratorio” y comenta: “Sólo hay construidos un parapeto imperfecto de foso irregular, para estar al abrigo de una sorpresa, y las explanadas para dos piezas. Se están abriendo los cimientos para los alojamientos”.
Plano del Fuerte de Rontegui .[Vizcaya] / Direccion Subinspeccion de Vascongadas, Comandancia de Ingenieros de Bilbao ; El Comandte. de Yngs. de la Plaza Eduardo de Labaig (Biblioteca Virtual de Defensa)

También se conoce una descripción posterior que recoge Martinez (2013) en su artículo:

“Consta el cuartel de dos cuerpos de edificios de mampostería mixta con cubierta de teja árabe y aspilleras en el muro exterior que da a la Ría. Cada uno de estos cuerpos tiene un dormitorio con puerta y tres ventanas. Por la parte o puerta a la Ría, y enlazando en uno de sus extremos formando ángulo tantas dependencias con huecos de ocho puertas y ocho ventanas. Faltan en su mayor parte los entarimados, camastros y cubre aspilleras de corredora del cuartel y dependencias. También fueron destruidos el fogón y chimenea de campaña, los canales y bajadas de aguas de zinc. Caponera hacia el frente de la Ría que cierra el vestíbulo que forman las dependencias con una explanada de madera inútil, parapeto y foso al frente en curso de ejecución” 

A lo largo de 1875, el fuerte se verá implicado en distinto cañoneos e intercambio de disparos con fuerzas carlistas (varias noticias sacadas de la hemeroteca del momento).




Ruinas de los barracones de antiguo fuerte.
(Foto tomada de www.ezagutubarakaldo.net)
Finalizada la guerra, el fuerte fue desmantelado parcialmente, siendo transformadas en 1881 sus dependencias en hospital, perdurando sus ruinas hasta mediados del XX, siendo definitivamente eliminadas con la construcción de dos grandes depósitos de agua.

 En el mapa que aporta Martinez en su artículo se  propone la localización de es fuerte en el collado que une ambas cumbres y por el que actualmente discurre el Puente de Rontegui. Sin embargo, desde el punto de vista de estrategia militar sería indefendible una posición que fuera tan fácilmente batible desde los altos adyacentes y más teniendo en cuenta la evolución armamentística de finales del XIX.  En cualquier caso, tanto en las fotografías áreas, como la cartografía, muestra su localización en la planicie que actualmente ocupan los depósitos de agua.

Fuerte de Rontegui  en el “Plano de las defensas construidas
durante la Guerra Civil de 1873 a 1876”. Cortesía de Alfredo Moraza Barea
Localización del fuerte de Rontegui de la última Guerra Carlista. Comparativa de fotos áreas de distintos ángulos tomadas en los años 60 y ortofoto actual.
Antiguo depósito de aguas, localizado en el collado
por el que actualmente atraviesa el Puente de Rontegui.

Es muy probable que la confusión venga dada por la presencia de otro deposito de aguas que fue destruido durante la construcción de Puente de Rontegui.

Trincheras de la Guerra Civil 1936

Localización de trincheras en foto aérea de los 60,
eliminación por ampliación de Sefanitro y localización actual.
Curiosamente las fotos áreas de los años 1960 también muestran dos claras líneas de trincheras de tipo “cremallera” asociada a la Guerra Civil, así como un nido de ametralladora. Se localizan en la zona más cercana a Lutxana, sirviendo aparentemente de control de la carretera de la Ría. 

Es posible que estas estructuras tuvieran una continuidad a lo largo de las faldas del monte, sin embargo las fotos áreas no permiten una confirmación. 

Estas trincheras desaparecieron en torno a 1970, cuando se construyeron las esferas de amoniaco de Sefanitro.


"Trincheras carlistas”

Teniendo presente la identificación de estructuras que realiza Martinez Velasco vamos a realizar un trabajo de comparación con las diferentes fotos aéreas.

Foto aérea de los años 60 e identificación de estructuras lineales.

Esta primera fotografía área correspondiente a los años 60 destacando con claridad una serie de “caminos”, así como las trincheras de la Guerra Civil ya comentadas. El primero de ellos parte del antiguo depósito de aguas y baja hasta la carretera de la Ría. Los otros dos rodean el monte a distintas cotas. Sus trazas pueden ser comparadas con las trincheras Nº 1, 2 y parte de la 5 que muestra Martinez Velasco en su artículo. 

Vuelo Interministerial 1973 y Vuelo de Costa de 1989.
Por su parte el Vuelo Interministerial 1973/86  muestra escasas modificaciones respecto a la anterior foto, si bien ya se han construido las esferas de amoníaco de Sefanitro, desapareciendo las trincheras de la Guerra Civil. Algunas trazas se han “difuminado”, pero siguen siendo reconocibles, apareciendo un nuevo camino que une el camino que baja a la Ría con la traza identificada con el número 2.

Años después y observando la fisonomía de la zona en el vuelo de Costa de 1989, comprobamos severas modificaciones: el depósito de agua ha sido destruido para dar paso al puente de Rontegui y aparecen nuevas trazas de pistas de gran anchura, así como accesos a los grandes carteles de anuncios. Son estos trazados de pistas, los que han sido identificados como posibles trincheras con los números 3, 4, 5, 6 y 8.

Por último, ya en el 2006, el monte presenta un registro superficial de trazas de pistas muy similar a la descripción realizada por Martinez (2013).

Ortofoto del año 2006.
Localización de la estructura nº 7 en foto aerea de los 60.
Es necesario destacar que la única estructura que se mantiene a lo largo del tiempo y es identificable en todas las fotos áreas es la Nº 7, parapeto que de forma transversal corta el acceso a la cima desde el collado.

En la foto área de los años 60 se identifica claramente. Sin embargo, si asignamos una función defensiva, nos encontramos con el problema que no tiene continuidad por ninguna de las vertientes del monte. Es decir, no existe, o no se ha conservado una continuación perimetral que cerraría el acceso al monte. 

La comparativa de una sucesión de fotos aéreas de la zona, todo ello sujeto a la interpretación del observante, permite añadir un grado de conocimiento respecto a la “profusión” de estructuras lineales, semejantes a trincheras que se localizan en los montes de Rontegui.

En estas fotos se observa claramente que el fuerte de la última Guerra Carlista se localizaba la explanada actualmente ocupada por los grandes depósitos de aguas de Barakaldo. También se han localizado trincheras construidas durante la Guerra Civil del 36 y que protegían la carretera de la Ría. De igual forma, en referencia al “campo atrincherado” descrito en el artículo de Martinez (2013), es posible, que las trazas descritas con el Nº1 y 2 tuvieran en origen una posible función defensiva; sin embargo han sufrido importantes modificaciones en su desarrollo. El resto son estructuras desarrolladas con posterioridad, entre los años 70 y 80, asociadas al paso de maquinaria pesada: construcción del puente de Rontegui, colocación y retirada de carteles de publicidad, reordenación de torres eléctricas, etc... Todo ello ha condicionado una importante alteración de la superficie del monte.

Únicamente la estructura identificada con el artículo con el Nº 7, presenta una identificación anterior a las fotos aéreas utilizadas, pero resulta complicado dar una respuesta a su función, teniendo en cuenta la falta de continuidad por las otras vertientes del monte.

El presente trabajo es un simple ejemplo de aplicación de nuevas tecnologías, donde el tratamiento de ortofotos con Sistemas de Información Geográfica permite dilucidar determinados cuestiones arqueológicas, especialmente en aquellas basadas en prospecciones visuales. Indudablemente el punto de partida necesario es la información, en este caso de fotos aéreas, no siempre disponibles o localizables.

Algunas Conclusiones

Por lo tanto: ¿Presenta la zona una interés arqueológico? Desde el punto de vista de la Arqueología de “campos de batalla”, indudablemente sí. ¿Son las estructuras que se observan en al actualidad restos de un campo atrincherado? Muy posiblemente, no. ¿Estaba el fuerte de la última guerra carlista localizado en el alto del Tun Tun? Rotundamente no.

Actualización del 02/05/2021: Se incorpora el plano del fuerte de Rontegi proveniente del los fondos de archivo del Ministerio de Defensa.


jueves, 5 de febrero de 2015

Nicolas Ollo Vidaurreta: Carlista, Militar y Empresario

La vida castrense no lo era todo. Una vez desmovilizados, prácticamente la totalidad de los soldados y muchos de los oficiales retornaban a la vida civil. Las crónicas recogidas por Apalategui nos hablan de fondistas, labradores, ganaderos, alpargateros, jardineros, abogados, terratenientes,… En algunos casos sus “otras vidas” resultan curiosas. 

Nicolas Ollo Vidaurreta.
Tomado del Estandarte Real
La figura militar de Nicolás Ollo Vidaurreta es un recurrente en la historia de la última guerra carlista y en este blog será citado de forma periódica. Pero más allá de su carrera militar, existen hechos menos conocidos, más anecdóticos, que humanizan notablemente la marcialidad que destilan las biografías militares; porque durante un tiempo, Nicolás Ollo, además de militar y carlista, fue empresario.

Antes de empezar, una puntualización. Con las biografías pasa igual que con cualquier otro elemento que se quiera “reconstruir” a partir de datos fragmentarios y en ausencia total o parcial de las fuentes originales: existen elementos contradictorios o directamente erróneos. De ahí la necesidad de realizar una lectura crítica y constructiva de los elementos que posemos para que aporten la máxima verosimilitud.

Nicolás Ollo Vidaurreta nació en Ibero (Navarra) un 6 de diciembre de 1816, siendo bautizado dos días después en parroquia de Nuestra Señora de la Asunción con el nombre de Nicolás Mariano. Gracias a los archivos parroquiales sabemos que sus padres fueron Juan Miguel Ollo y Angela Josefa Vidaurreta Beramendi, y que por lo menos tuvo 3 hermanos: Martin Gregorio, Juan Antonia y Lorenzo María.

Casa natal de Nicolás Ollo en el pueblo de Ibero (Navarra)
Lamentablemente desconocemos cómo se desarrollaron los primeros años de la vida de Nicolás, a fin de cuentas los historiadores sólo parecen haberse interesado por su vida castrense. Según se describe en el libro "Albúm de Personajes Carlistas" (1887) con 18 años se alistó como voluntario carlista en el 3º Batallón de Navarra, participando en numerosas acciones y batallas, ascendiendo rápidamente de cabo de 1º a 2º y seguidamente a sargento. El 20 de octubre de 1836 es nombrado alférez y el 10 septiembre de 1837 será gravemente herido, lo que le obligará a estar un año y medio alejado de los campos de batalla para restablecerse. En marzo de 1839 se reincorporará a la lucha, participando en las últimas operaciones del ejército carlista en Navarra. Tras la finalización de la contienda se acogerá al Convenio de Vergara (31 de agosto de 1839), manteniéndose en el ejército con el grado de subteniente.

Leopoldo O'Donnell
Tomado del Album Siglo XIX
En 1841 colaborará activamente en Pamplona en el “pronunciamiento de 1841”. Esta conspiración sufragada desde el exilio por la ex-regente María Cristina María Cristina de Borbón-Dos Sicilias (1806 – 1878) y a cuya cabeza estaban militares de tendencias políticas moderadas como Leopoldo O'Donnell y Jorís (1809-1867), pretendía acabar con el gobierno y con la figura del liberalismo progresista emergente que representaba Baldomero Espartero (1793 – 1879).

Espartero había salido victorioso de la I Guerra Carlista, adornando su apellido con el título de “Pacificador de España” y su ascenso en el poder del Estado había sido imparable, opuesto al conservadurismo de la entonces Regente María Cristina y a los sectores de políticas más moderadas. El 12 de octubre de 1840, tras una serie de revueltas y desordenes que se conocerán como “revolución de 1840”, conseguirá que María Cristina le ceda la regencia  y que esta marche al exilio cinco días después. Amplios sectores del liberalismo moderado no habían visto con buenos ojos esta sucesión de acontecimientos, recelando notablemente de Espartero y comenzado un proceso de acercamiento a los sectores carlistas para formar un frente común en contra de la política del nuevo regente. 

El 27 de septiembre de 1841 se alzará en Pamplona el general O’Donnell y junto con él, Nicolás Ollo. Otras ciudades se sumaran al proceso: Vitoria, Zaragoza, Bilbao… pero el alzamiento fracasará y los principales militares implicados, ante las posibles represalias, deciden exiliarse. Tanto O'Donnell como Ollo pasarán a Francia, desde donde seguirán, cada uno en su sector político, instigando para derrocar a Espartero y al gobierno de carácter progresista que esta impulsado.

No habrá que esperar demasiado, en 1843 tras un severo desgaste político se produce en el verano un nuevo levantamiento militar donde confluyen una amalgama de corriente políticas que incluyen a progresistas descontentos, sectores moderados y carlistas, y al que no dudan en sumarse los exiliados Ollo y O’Donnell. La regencia de Espartero termina de esta forma brusca, buscando refugio en Inglaterra.  Comienza la denominada “Década Moderada”; diez años en los que el Partido Moderado detentará en exclusiva el poder gracias al apoyo de la Corona. De nuevo carlistas y moderados volverán a mirarse por encima del hombro, concluida la tregua y eliminado (al menos temporalmente) el enemigo común.

Nicolás se reincorporará al ejército en 1844, siendo ascendido a teniente y destinado al Regimiento de la Princesa, con el cual estuvo de guarnición en Madrid, Cataluña y Pamplona. En 1854 alcanzará el grado de capitán.

Mientras, y cómo no podía ser de otra forma en estas Españas del XIX, la “década moderada” llegará a su fin con la “revolución de 1854”, en la que O’Donnell tiene un papel destacado. El militar-político que 10 años atrás había conspirado para bajar del poder a Espartero, contribuye a que de comienzo el denominado “Bienio Progresista”, volviendo a la presidencia del Estado... Baldomero Espartero. Un abrazo entre ambos militares entierra (de momento) sus "pequeñas" desavenencias.

El galimatías político de pronunciamientos y contrapronunciamientos, abandonos y retornos, tuvo una nueva vuelta de tuerca en 1856. De nuevo O’Donell, convertido en una especie de "Perro del Hortelano", desde su cargo como Ministro de la Guerra, aprovechará la conflictividad social que se vivió en los primeros meses de 1856 -motines de subsistencias en Castilla, huelgas en Cataluña, motines de quintas en Valencia-, para hacer un discurso catastrofista en las Cortes destinado (una vez más) a acabar con el gobierno progresista del Espartero. Los desordenes son sofocados con notable contundencia lo que agrava el descontento de la población. La presión sobre Espartero aumenta y sintiendo que ha perdido el respaldo de la Corona Isabel II, dimite.

Su puesto fue ocupado rápidamente por O'Donnell y su nombramiento, publicado el 14 de julio de 1856, fue acompañado de la declaración del estado de guerra en toda España en previsión de posibles revueltas auspiciadas por partidarios de Espartero. Su ascenso fue considerado por muchos un “golpe contrarevolucionario” que llevó a sus detractores a la calle, entre ellos elementos de la Milicia Nacional, que no dudaron en enfrentarse al ejército leal a O’Donnell. La represión fue feroz, especialmente en Cataluña.

Una vez aplastados todos los movimientos de resistencia y retirado Espartero de la escena política, el gobierno de O'Donnell decretó la supresión de la molesta Milicia Nacional, destituyó ayuntamientos y diputaciones y reprimió la prensa. Y Nicolás Ollo, leal al gobierno de turno, participó en 1856 en el desarme de la Milicia Nacional, siendo recompensado con el grado de comandante. 

Muley el-Abbas hermano del Sultan
 al mando del ejército marroqui
Con semejante clima de crispación, donde el gobierno parece el juego de las sillas o “el quítate tú pa’ ponerme yo”, nada mejor que una buena guerra colonial para despertar el espíritu de unificación nacional, entretener a los militares para alejarlos de conjuras y pronunciamientos; y ya de paso, regenerar la endeble imagen de España en el exterior.

Los problemas que de continuo tenía España con Marruecos fueron inteligentemente magnificados y en agosto de 1859, tras un ataque a un destacamento en Ceuta, O’Donnell, exigió al sultán de Marruecos, Sidi-Mohammed-ben-Abderrhaman (Mohámmed IV) un severo castigo para los agresores y la finalización de estos actos de hostigamiento. Algo que al parecer ser no sucedió (o tal vez sí), pero poco importaba, el pretexto estaba ya servido. El 22 de octubre de 1859 O’Donell propuso en el Congreso la Declaración de guerra a Marruecos.

Indudablemente la actividad militar de Nicolás Ollo, al que habíamos dejado inmerso en la marejada política del momento, estaba unido a las decisiones de O’Donnell. Con 43 años se había casado el 27 de abril de ese mismo año en Berriozar (Navarra) con Ramona Recalde nacida en Salinas (Navarra). Y la llamada a la guerra, había trastocado, no sólo la recién creada unidad familiar, sino también un proyecto empresarial que había comenzado ese mismo año. Dejando atrás a su esposa, embarcará con su regimiento hacia África, adscrito al Segundo Cuerpo de ejército. 

Batalla en la Guerra de Africa
Junto con él marcharan un importante grupo de militares de carrera con los que ya se había encontrado, en uno u otro bando, durante la I Guerra Carlista, además de otros personajes con los que compartirá "teatro de operaciones" en la siguiente guerra civil. En el transcurso de esta breve, pero intensa guerra colonial, se fraguaran amistades en soldados que posteriormente ocuparan posiciones encontradas en la guerra civil que está por venir. 

En los primeros meses de 1860, Ollo se distinguirá en las batallas de Tetuán (4 de febrero), Samsa (12 de marzo) y Wad-ras (23 de marzo), ascendiendo a Teniente Coronel; siendo recompensado con la Cruz de primera clase de San Fernando. 

Infantería en la Guerra de Africa. Lámina de Josep Cusachs
La contundente victoria conseguida en la denominada Guerra de África maquillará los padecimientos de la tropa, donde el cólera causará más muertos que las acciones de guerra. Tomando los datos que se muestran en el libro “Diario de un testigo del Guerra de África. Tomo I”, el número de muertos por heridas en combate fue de 1.212, y las debidas a enfermedades, 2.888. Si tenemos en cuenta que el número de efectivos del ejército ascendida a unos 36.000 hombres, tenemos que un 25% de los hombres se quedó por el camino.

Dos meses después de concluida la campaña, Nicolás solicitará su retiro voluntario y volverá a Ibero con su mujer. Las biografías dicen que estaba hastiado por no ver reconocidos suficientemente sus méritos en el ejército, donde atesoraba ya más de 25 años de servicios.  De nuevo en el pueblo, llegó el momento de retomar el proyecto que junto con su mujer había comenzado al poco de casarse… abrir un balneario.

Localización del molino de Ibero (Navarra)
El pueblo de Ibero está rodeado por agua. Los meandros de los ríos Arga y especialmente el Arakil lo envuelven prácticamente, pero son sus manantiales de agua minero medicinales, los elementos que resultan especialmente interesantes. De hecho, los estudios arqueológicos han constatado la más que probable presencia de unas termas romanas en el lugar del afloramiento de estas aguas. Y desde la Edad Media el manantial fue utilizado para el llenado de la cámara de carga de un molino harinero.

En 1770 el presbitero y médico, Casimiro Moreno Lascarro, ya se había fijado en la propiedades curativas de las aguas de Ibero, escribiendo la monografía "Methodo curativo, y virtudes de la agua mineral del Lugar de Ibero". Pero no sera hasta  el siglo XIX cuando se de un  relanzamiento de los tratamientos con agua por parte de la medicina de la época, recomendándose “tomar baños” para prevenir y curar numerosas afecciones. Es muy probable que un avispado Nicolás Ollo viera en el manantial que brotaba en su pueblo una buena posibilidad de negocio.

Según consta en el “libro de profesor” (no podido localizar el autor, ni la fecha de este documento), en 1859, el mismo año de su boda, el matrimonio adquirió el molino y el terreno circundante, que les hacía dueños del manantial. Sin descuidar la actividad molinera, comenzaron los trabajos y estudios pertinentes para construir un pequeño balneario. De hecho, ya en agosto de ese año, Nicolás había solicitado un análisis químico y estudio de las aguas con el claro objetivo de “explotarlas adecuadamente” al reputado médico Luis Martínez de Ubago Michelena (Pamplona 1832 -1890), además de realizar los pertinentes trámites burocráticos del momento para poner en marcha el negocio. Con todo ello conseguido, no dudo en publicitarse mediante la publicación de un pequeño libro titulado “Análisis de las aguas Minero Medicinales de Ibero".

Prólogo del folleto informativo "Análisis de las aguas Minero Medicinales de Ibero" firmado por Ollo.
Una anécdota secundaria resulta de conocer que Luis Martinez de Ubago, además de afamado médico-cirujano, pertenecía a una familia de claras tendencias liberales y que por aquel entonces había sido ya elegido vocal del comité de los republicanos de la capital navarra, siendo posteriormente concejal, primer teniente de alcalde y alcalde republicano entre el 13 de agosto y el 5 de septiembre de 1873. Firmó el bando del 15 de julio de 1873 que invitaba a los vecinos anticarlistas a tomar las armas en defensa del orden y de la República, advirtiendo que quienes no lo hicieran serían tenidos como afectos al carlismo y tendrían que pagar contribuciones de guerra. Así que unos años después de parecer juntos los nombres de Ollo y Martinez de Ubago en esta publicación, las tendencias políticas y especialmente una guerra civil les iba a separar notablemente. 

La guerra de África sin duda supuso un escollo a este proyecto empresarial, pero un año después de su retorno a Ibero, el 7 de agosto de 1861, en el autodenominado periódico monárquico “La Esperanza”, aparecía la siguiente noticia:

Se describía un espacio cómodo, de buena comida, y se vislumbraba el concepto de “casas rurales”, de la que Navarra actualmente es un exponente: “[…] y los que por motivos particulares deseen colocarse fuera de él, hallaran en el pueblo multitud de casa cuyos propietarios tiene habitaciones cómodas y desean recibir huéspedes”, además de comercializar agua embotellada bajo el nombre de “Ibero”.

El balneario funcionaba únicamente durante el verano, y año tras año, su apertura era publicitada en diferentes medios de comunicación. Al año siguiente, el recorte publicitario indicaba que se habían realizado algunas mejoras: “[…] este año se han mejorado  todos los medios y métodos empleados […]”. 
Publicidad del balneario en el periódico "La Esperanza" de 4 de junio de 1862
Algunos de estos anuncios los firmaba Ollo directamente, como este aparecido en el periódico “La Correspondencia” el 13 de julio de 1864.

En 1868 en el libro "Crónica de la Provincia de Álava” explicaba en relación con “Baños Minerales de Navarra": “[…] Los más afamados son: […] Baños de Ibero: Son estas aguas minero-salinas, y su concurrencia es escasa. Los baños están abiertos del 12 de junio a 30 de septiembre”. Por aquel entonces también se le consideraba como un balneario de “tercera clase”, estando atendidos los que allí acudían por el médico-director D. Dionisio Jover y Lopez,que residía en Valladolid fuera de la temporada, según se índica en la revista "El siglo medico: Boletín de Medicina y Gaceta Médica.Volumen 15".

Joaquín Elío Ezpeleta
Mientras, la corriente política del carlismo continuaba su lucha y no habían sido pocas las conspiraciones y fallidas intentonas de alzamiento que habían inducido (Guerra de los Matiners 1846, insurrección montemolinista 1855, desembarco en San Carlos de la Rápita 1860,...) dentro del marco general de inestabilidad política y militar que seguían alentando las ideas más reaccionarias a medida que gobiernos liberales, moderados o progresistas, seguían tocando elementos como la religión o la foralidad. 

En 1868 Nicolás recibirá la visita de Joaquín Elío y Ezpeleta (1806 - 1876) que según indica en el libro “Álbum de Personajes Carlistas”, le encomendó la tarea de organizar, preparar y comandar el 2º Batallón de Navarra. Ollo tenía ya 52 años, era un veterano que atesoraba importantes conocimientos militares, versado en la vida en campaña y conocedor de los lugares donde iba a volver a actuar. 

En 1871 el balneario seguía funcionando, ya no encontramos en la hemeroteca anuncios publicitarios, pero en el periódico “La Esperanza” del 18 de mayo aparece la siguiente noticia: “Ha  sido nombrado Francisco Chinchilla, médico director interino de los baños de Ibero (Navarra)".

El 21 de abril de 1872 se lanzará la proclama que dará comienzo al alzamiento carlista. Ollo además de formar su batallón, completará tres compañías de gipuzkoanos y dos de guías; y con estas fuerzas se dirigirá a Bera a recibir al Pretendiente. Pero la premura del alzamiento provocará una cierta desorganización inicial, y con apenas armamento para los voluntarios navarros, las tropas liberales desorganizan el embrión de ejército y se harán con el control de la situación. Tras el desastre de Oroquieta (4 de mayo de 1872) el pretendiente tendrá que pasar de nuevo la frontera, Navarra quedará apaciguada y 20 días después, los bizkainos se acogerán al convenio de Amorebieta. Ollo, perdidas las esperanzas, disolverá sus fuerzas y cruzará a Francia. 

Desastre de Oroquieta. Tomado de Albún Siglo XIX
A principios de diciembre de 1872 se encontraba en París, donde recibirá la orden de volver a entrar en España, junto con su nombramiento de Comandante General de Navarra. En ese momento carecía de recursos monetarios para emprender el viaje, ya que muy posiblemente todos sus bienes, incluido el balneario, habían quedado confiscados. Según se relata Francisco de Paula Olleren fue necesario que un amigo les prestara 600 reales para su viaje, entrando en Navarra en la noche del 21 al 22 de diciembre en compañía de 27 hombres. 

Las biografías indican que Ollo fue un hombre altamente valorado por parte de la oficialidad, tanto carlista, como liberal y apreciado por sus hombres. Celestino Zabarte, un veterano carlista gipuzkoano nacido en Elgeta describía así un encuentro con él:

 “Conocí a Ollo. Al pasar por el puente, nos habló en vascuence. Un hombre grueso, muy bueno”.

Por su parte el corresponsal de guerra Mr. MacGraham para el periódico londinense “The Evening Standard” incluía en su en la crónica del 29 de septiembre de 1873 una referencia a Ollo (Tomado del libro “Un corresponsal en España" de Enrique Roldan González):

“Desde Echarui nos encaminamos a Salinas […]. Yo observaba, atónito, como en cada pueblo, y cruce de caminos, las mujeres ancianos y niños salían a nuestro encuentro gritando: Larga vida a Carlos VII, Larga vida alos carlistas! Y también en este pueblo de Salinas, oíamos con gran entusiasmo decir: ¡Larga vida a Ollo, Larga vida a D. Nicolás! Porque tengo que decir que el brigadier Ollo vivió en este pueblo algún tiempo, casándose con una joven de la localidad, por lo que es evidente que se ha convertido en un héroe muy particular. Todo el pueblo parecía conocerle; niños de cuatro o cinco años se arremolinaban a los pies de los caballos, o aplaudían, mientras que él saludaba a los padres de las criaturas- […] me pareció ver al general Ollo que enrojecía por los vítores de la multitud, y que una lagrima de orgullo asomaba a sus ojos”.

Su figura será equiparada por los historiadores en prestigio a la de Zumalacarregui, y al igual que él, fue contrario al cerco de Bilbao. Sus victorias en las batallas de Somorrostro le harán acreditativo del título de “Conde de Somorrostro”. Lamentablemente para las aspiraciones carlistas, el 29 de marzo de 1874, mientras se encontraba observando los movimientos de tropas en los campos de Somorrostro, una granada le hirió de gravedad, muriendo a poco tiempo. En el Estandarte Real se describe su muerte con la épica que caracteriza a un medio propagandístico:

“Gracias á la amabilidad de nuestro distinguido amigo el Canónigo residente hoy en Astorga, D. Tomás Romero, […], podemos agregar los siguientes detalles, que nos comunica dicho señor: Cayó la mortífera granada, que á todos nos dejó como atontados y oigo decir a nuestro querido D. Tomás: “soy muerto, no me abandone” y después de haber dado la absolución al Auditor de guerra, que parecía iba a expirar por momentos, acudí a D. Nicolás y apretándome las manos me dijo: Sígame usted a donde me lleven, porque quiero morir como un verdadero cristiano, y así lo hice, y en San Salvador del Valle le administré los Santos Sacramentos, no me separé de su cabecera, viéndole morir con la fortaleza del mártir y con la fe de un verdadero cristiano”.

Traslado de los restos de Ollo a Estella. Tomado del blog:
http://pitillas-navarra.blogspot.com.es
Parece ser que en el lecho de muerte también recibió la visita de su Rey, conversando con él y “dándole las gracias por aquella prueba de cariño y decirle que moría con dos penas: la de no poder a acompañarle a Madrid y la de no haber conocido a la Reina Doña Margarita”. Antes de fallecer fue ascendido a teniente general. 

En los archivos parroquiales consta que fue enterrado en Durango, pero el 16 de junio de 1912 se procedió en acto solemne a su traslado al cementerio de Estella, pasando por Lazkao, Etxarri Aranatz e Ibero, donde se colocó una placa conmemorativa que reza: "En este pueblo nació el Excmo. señor general carlista don Nicolás Ollo y Vidaurreta, el 6 de Diciembre de 1818. En esta casa vivió y de ella salió al campo del honor, donde murió defendiendo la bandera de Dios, Patria y Rey el 29 de Marzo de 1874. Dedican este homenaje a su memoria los carlistas de Navarra. Junio de 1912". 
Panteón de los Generales (Estella). Tomado del blog:
http://juantxo324.blogspot.com.es

Sus restos se encuentran en el llamando "Panteón de los Generales" en el cementerio de la ciudad de Estella.

¿Y qué había sido del balneario? Parece ser que una vez que Ibero quedó bajo dominio efectivo carlista, vivió sus momentos de máximo esplendor  ya que fue utilizado asiduamente por los heridos en combate.

Según se indica en el "libro del profesor", al morir su esposa Ramona, se pusieron los bienes del matrimonio a subasta para liquidar las deudas contraídas por motivo de la Guerra, que ascendían a un total de 700.000 reales. En 1879, se vendió el molino, el manantial y la casa de los baños a Félix Oroquieta, molinero de Barazpea y abuelo del actual dueño del complejo.

En los estudios arqueológicos de 1995 realizados por Perex y Unzu citan los siguiente:

 “Coincidiendo con la cata interior, se abrió otra al exterior apareciendo un arco de medio punto, de muy buena factura, sobre el que se apoya el muro del edificio. Dicho arco se asienta directamente sobre el terreno y bajo él discurre el agua que atravesando la huerta sale por un aliviadero del muro de contención, al río Araquil. Muy probablemente, este arco corresponde al edificio de baños, construido por el general carlista Nicolas Ollo […]. En la actualidad apenas se conserva vestigio alguno, a excepción de un pequeño lienzo de azulejos”.


Un lienzo de azulejos y un pequeño arco de la casa baños, apenas unos restos visibles de la empresa  que un día puso en funcionamiento el militar y carlista, Nicolás Ollo Vidaurreta.

Panorámica actual del complejo del molino de Ibero. Tomado de Googlemaps

viernes, 9 de enero de 2015

Serrano, Concha y Villegas: El Levantamiento del Sitio de Bilbao

Entrada actualizada: 29/11/2017

En toda narración hay actores principales y secundarios. En la descripción de los acontecimientos bélicos lo usual es que algunos de los oficiales pasen a los libros de historia, siendo laureadas sus decisiones y glorificadas sus heridas en el campo de batalla… o todo lo contrario. Por el contrario, los secundarios (mayoritariamente soldados o oficiales de escalafones bajos), quitando acciones heroicas de cierta relevancia, lo normal es que sean…“olvidados”, independientemente de sus posiblemente decisivos aportes (algunas veces su propia vida) a la consecución de las metas trazadas. Tanto es así, que pocas veces nos paramos a pensar el cómo un actor principal llegó a planificar o realizar una determinada acción, cediéndoles a ellos todo el mérito y olvidándonos de toda la cadena de mando que discurre entre su persona y el confidente o informante que aporta los datos suficientes y necesarios para elaborar sus maniobras. 

La anécdota surge cuando encontramos a varios actores principales, un plan estratégico de gran repercusión, conjuras políticas y unos laureles de la victoria que se “olvidan” de uno de los figurantes. 

Tras varios meses atascadas en los campos de Somorrostro, las tropas liberales habían procedido finalmente a la realización de un movimiento de empuje en toda línea de trincheras carlista, coordinado con otro envolvente por parte de un 3º Cuerpo de Ejército, consiguiendo sortear el campo fortificado. Esto obligó a los carlistas a retroceder y aflojar la presión que ejercían sobre Bilbao.

Levantamiento del Sitio de Bilbao. Tomado de
la Ilustración Española y Americana
El 2 de mayo de 1874 se ponía oficialmente fin al “Sitio de Bilbao”, haciendo una entrada triunfal el recién llegado al teatro de operaciones del Norte, Manuel Gutiérrez de la Concha e Irigoyen, Marqués del Duero, al frente del apresuradamente creado 3º Cuerpo de Ejército. Ya en el anochecer de ese mismo día arribaba a los muelles de Bilbao un pequeño vapor procedente de la también liberada Portugalete, donde venía Francisco Serrano y Domínguez, Duque la Torre, Presidente del Poder Ejecutivo de la efímera I República y general en jefe del Ejército del Norte.

Al día siguiente, el levantamiento del Sitio fue formalmente proclamado en el palacio de la Diputación de Bilbao, donde se dieron cita ambos generales, jefes y oficiales de la milicia local y representantes de autoridades bilbaínas a cuya cabeza figuraba el general Ignacio María del Castillo y Gil de la Torre, que tan eficientemente mandó la guarnición durante el Sitio. En acto solemne, se dio las gracias de parte de la villa a sus libertadores, mientras que Serrano felicitaba a su vez al general Castillo, a su guarnición y a la milicia por su noble comportamiento. Tampoco faltaron los numerosos parabienes y alabanzas entre Serrano y en aquel momento, su subordinado, Concha, realzándose los méritos, servicios y elevadas capacidades de ambos. 

Llegada de Serrano a Madrid. Tomado de
la Ilustración Española y Americana
Esa misma tarde, y con la conciencia tranquila de poder volver a Madrid con la ansiada victoria que permitía olvidar los desastres sufridos en Somorrostro, Serrano confirmaba el traspaso del mando de los Ejércitos del Norte a Concha, dejando al ya veterano general con la papeleta de concluir la guerra y pacificar el país. Y desquitándose de su entrada de “tapadillo” en Bilbao, que según relata su biografía (Historia de la vida militar y política de Don Francisco Serrano y Domínguez, 1892), había sido un acto premeditado, cediendo todo el protagonismo en un acto de caballerosidad y humildad a Concha, paseó por Madrid bajo la aclamación de multitudes.

De esta forma se cerraba con “relativo” éxito el plan que había conseguido desbloquear la guerra de trincheras que se había dado en Somorrostro a lo largo de los primeros meses de 1874. Y decimos “relativo” porque si bien, el levantamiento del Sitio tuvo una importante relevancia política, mediática y posiblemente psicológica, lo cierto es que desde un punto de vista estrictamente militar, distaba mucho de ser satisfactorio: Los carlistas mantenían posiciones fortificadas en Bilbao, seguían siendo dueños de toda la provincia y además, habían conseguido evitar que sus batallones de Somorrostro quedaran copados, lo que hubiera supuesto el final de la guerra.

De forma muy simplificada la historia general ha reducido al Marqués del Duero, el mérito de esta maniobra estratégica. Sin embargo lo cierto es que el general Concha, aunque con indudables dotes de mando, acudió apresuradamente al teatro de operaciones con una planificación previamente trazada. A finales de marzo de 1874, su jefe Serrano llevaba demasiado tiempo estancado en Somorrostro. Como  "jefe de estado" del país, había llegado con refuerzos y numerosa artillería en sustitución del derrotado general Domingo Moriones Murillo, pero las perspectivas de un éxito fácil sobre la “pandilla de sacristanes, mal armados, peor vestidos y deficientemente mandados”, se evaporaron ante la visión del campo atrincherado que los carlistas habían construido en Somorrostro. La opinión pública clamaba por una victoria rápida y contundente, y con corresponsales extranjeros cubriendo la evolución del frente, no se podía permitir fallo alguno que hiciera peligrar, no sólo su reputación, sino también el gobierno que encabezaba. 

Francisco Serrano y Dominguez. Tomada de
la Ilustración Española y Americana
Como indican Pirala y otros historiadores, Serrano tenía guardado en el cajón de su escritorio desde principios de marzo, un plan de flanqueo que evitaba la confrontación directa con las trincheras carlitas y establecía un movimiento envolvente por su izquierda pasando al valle de Sopuerta para rodear al enemigo. Igualmente en esas hojas también se vaticinaba un “baño de sangre” en el caso de recurrir al ataque directo. 

Firmaba esta estrategia el general Juan José Villegas Gómez. Este hombre había nacido en Cobreces (Cantabria) en 1815 e ingresó en el ejército como cadete con 18 años. Comenzó la I Guerra Carlista en el bando carlista, pero en 1838 se pasó como soldado raso al ejército isabelino, donde desarrolló una carrera como oficial de milicias provinciales. Acabó la guerra con el grado de comandante y la condecoración de la Gran Cruz de San Fernando. Según consta en la hemeroteca, adherido al movimiento revolucionario de 1868, que supuso el exilio de Isabel II, se distinguió en la defensa de Santander frente a las tropas del general Calonge. En 1871 era ya comandante general de la provincia de Santander y gobernador militar de la plaza de Santoña. En ese mismo año rechazó por problemas de salud el nombramiento de gobernador militar de la provincia de Toledo. En 1872, siendo ya brigadier, es nombrado segundo cabo de la capitanía general de Andalucía, y seguidamente es promovido al empleo de mariscal de campo. En 1873 presenta ya el cargo de capitán general del distrito de Andalucía, siendo relevado de su puesto y acuartelado de nuevo Santoña en el mes de mayo. De vuelta Cantabria y con la guerra carlista ya comenzada, combatió denodadamente a las partidas carlistas que operaban en esa provincia, recorriendo también en numerosas ocasiones en marchas y contramarchas las Encartaciones de Bizkaia y el norte de Burgos. Buen estratega, gran conocedor del terreno donde se luchaba y de la realidad combativa del enemigo que tenía en frente, no tardó en darse cuenta del error táctico que suponía enfrentarse a un ejército en posición defensiva en un espacio pequeño de terreno. A principios de marzo, y siguiendo los cauces adecuados, le remitió a Serrano su plan.

Sin embargo Serrano no tuvo en cuenta las consideraciones de Villegas. El Estado Mayor en Somorrostro ya tenía entonces trazado un plan que se consideraba iba a suponer las ruptura del frente carlista. El peso de la operación caería sobre el general Fernando Primo de Rivera, y puesto en marcha el 25 de marzo de 1874 concluiría dos días después con ambos ejércitos exhaustos, un baño de sangre y una “victoria a los puntos” por parte de ejército carlista. Se había cumplido la premonición de Villegas. 

Posiblemente rechinándole los dientes y dándose cuenta que su crédito se acababa, Serrano recordó el manuscrito de Villegas, convocándolo a su presencia de forma inmediata. Según consta en el libro “Estudio Critico sobre la Última Guerra Civil (1882)”, el día 1 de abril Villegas se entrevista largamente con Serrano, y seguidamente el Presidente-General escribió al ministro de la Guerra, el general Juan Zavala, para que nombrase a Villegas, Capitán General de Burgos, “para que situándose en Santander, asegurase las líneas de comunicación y dispusiera las fuerzas que se enviaran de refuerzo prontas a operar algún movimiento que le encargaré por mi flanco derecho”, así como toda la información y necesidades que precisa para el desarrollo de este movimiento táctico.

En ese momento todo parecía indicar que sería el mismo Villegas el encargado de poner en práctica su propia estrategia. Sin embargo, el día 3 de abril, el ministro de Guerra devuelve a Serrano una larga respuesta confirmando la idoneidad de lo expuesto, así como distintas apreciaciones y consideraciones, añadiendo un matiz de carácter político: el mando del refuerzo de tropas que se precisa para ejecutarlo debería de recaer sobre Concha, Marqués del Duero. Lopez Dominguez recoge en su libro “Operaciones del ejército del Norte (1876)” esta carta: “[…] Para asegurar el exito, pudiera V.E. destacar ocho batallones, que se unirían a los veinte citados, cuyo mando quizá aceptaría el marqués del Duero, porque su patriotismo no se negaría a ningún servicio necesario o conveniente […]”. 
Golpe de estado del General Pavía

Esta apreciación, que relegaba a Villegas del mando de esta operación táctica, tenía su origen en la convulsión política del momento. El golpe de estado del 3 de enero de ese mismo año realizado por el general Manuel Pavía había tenido como consecuencia la creación de un gobierno de concentración bajo un modelo de “república” pero con tintes dictatoriales a cuya cabeza se había colocado Serrano. La amalgama política formada era de todo, menos estable, y las importantes disensiones que existían en su seno obligaban y requerían de la presencia del Presidente de esta “descafeinada” República en Madrid. 

Según se cuenta en el “Estudio Critico de la Última Guerra Carlista”, Serrano había manifestado al ministro de la Guerra que en caso de necesidad, “podría sustituirle en el mando del ejército el Marqués del Duero”, que por aquel entonces vivía ocupando su tiempo en “investigar los medios mejores para el desarrollo de la agricultura [...]” (Ultima Campaña del Marques del Duero 1874). Sin embargo, el retorno a la arena política-militar de este ya sexagenario personaje, influyente militar y con ideas políticas de clara tendencia de restauración “alfonsina”, no era bien visto por parte de elementos de este gobierno de concentración republicana. 

Es por ello, que cuando a Zavala, Ministro de la Guerra, se le trasmitió la necesidad de crear un 3º Cuerpo de Ejército para desbloquear la situación generada en Somorrostro, no dudó en realizar una carambola que satisfacía los intereses militares y políticos del momento: Poniendo al mando de este nuevo cuerpo al Marqués del Duero conseguía un sustituto del gusto de Serrano, pudiendo este último retornar prontamente a Madrid a sus quehaceres políticos; y además, al asignar al general Concha un mando subalterno, se conjuraba el disgusto que dicho nombramiento causaría en algunos sectores del gobierno de la capital. Al menos, momentáneamente. Al extenso telegrama de Zavala, contestó el duque la Torre entre otras apreciaciones: “[…] estoy conforme con que lo mande, si acepta, el Marqués del Duero”. 

Manuel Gutierrez de la Concha. Tomado de
la Ilustración Española y Americana
El mismo 6 de abril Concha salió de Madrid y el 8 ya se encontraba en Santander donde se reunió con Villegas, el general damnificado por toda esta conjura política. Es muy posible que al cántabro no le sentará nada bien lo ocurrido: primeramente sus consideraciones y su plan, a pesar del notable conocimiento que poseía del terreno y de la situación de ambos ejércitos, había sido aparcado; y posteriormente, cuando los acontecimientos le dieron la razón, se requería de su presencia y del aporte de todos sus conocimientos, pero se le negaba el mando de la tropas. Parece ser que independientemente de cómo le afecto esto, la bibliografía indica que Villegas colaboró en todo momento para llevar lo planificado a buen término, a pesar de quedar convertido en un figurante más. Según consta en el libro “Ultima Campaña del Marqués del Duero”: “[…] (Concha) conferenció diariamente en Santander con el general Villegas, armonizando con él el plan de campaña; […]".

Encogiéndose de hombros, Villegas prosiguió con su labor militar en la lucha contra el ejército carlista, acabando con las partidas que operaban en Cantabria, combatiendo de forma continua en las Encartaciones, norte de Burgos y muy especialmente en la denominada “línea de Valmaseda”. La bibliografía describe numerosas acciones de combate donde tomo parte, e incluso, un juicio sumarísimo que realizó a un desertor al que ordenó fusilar “para dar ejemplo”. Este hecho le valió una pequeña reprimenda según se describe en la Narración Militar de la Guerra Carlista (Volumen V): “El Ministro de la Guerra aprobó con fecha 14 las disposiciones adoptadas por Villegas; pero respecto al fusilamiento del desertor, aunque lo aprobaba también, añadía, que si desgraciadamente en lo sucesivo se repitiesen casos análogos se observara cuanto la ordenanza y las disposiciones vigentes determinaban, y cuando menos precediera un consejo de guerra verbal”.

Por méritos de guerra a finales de 1875 fue ascendido a teniente general y ya en marzo de 1876, con la guerra concluida, fue felicitado por el repuesto rey, Alfonso XII, por los servicios prestados como “comandante general de la primera división del 3º Cuerpo del disuelto Ejército de la Izquierda”. 

En mayo de ese mismo año, según consta en la revista La Ilustración Española y Americana del día 22, en conmemoración de la liberación, “la siempre invicta villa de Bilbao” ofreció a los jefes del ejército libertador 3 espadas: “a los capitanes generales Sres. Marqués del Duero y Duque de la Torre, y al valiente defensor de la plaza durante el largo sitio, el general D. Ignacio María del Castillo. Muerto gloriosamente en Monte Muro el Excelentísimo Sr. D. Manuel de la Concha, Marqués del Duero, la espada respectiva ha sido entregada por la comisión bilbaína á la hija mayor del finado, la señora esposa del Excmo. Sr. Marqués de Sardoal. Dichas espadas son tres joyas de gran valor y mérito, que han sido labradas por distinguidos artífices catalanes”. Por supuesto, para Villegas no hubo espada.
Espadas conmemorativas del levantamiento del Sitio de Bilbao.
Tomada de la Ilustración Española y Americana
También es verdad que todo indica que Villegas era una persona poco dada al agasajo, de hecho en diciembre de 1877 renunció al título nobiliario de marqués de Santa Ana, que le concedía su monarca. Tal vez, también tuviera que ver que Villegas fuera un republicano convencido... . Falleció en 1890 en su pueblo natal. En el periódico “La Monarquía” apareció la siguiente noticia:
Recorte del periodico "La Monarquía"
Y en el “El Liberal” del 2 de marzo se incluía el siguiente comentario: “Ha fallecido en Cóbreces (Santander) a la edad de 75 años, el teniente general don Juan Villegas y Gomez. Entre los caudillo militares contemporáneos, con ninguno ha sido tan injusto la fama y la opinión como con el general Villegas. Era este un militar insigne, que en la primera y en la segunda guerra civil dio muestras relevantes de su bravura y su inteligencia; a pesar de ello, aquí, donde todos conocen los nombres de nuestros generales de segunda y tercera fila, había muy pocas personas que conociesen el suyo. Su carácter taciturno y su modestia excesivas, priváronle entonces de la notoriedad y las distinciones derramadas sobre otros a manos llenas”.

Efectivamente, su nombre no fue incluido en muchas de libros de historia que posteriormente se escribieron ensalzando la gloria y los réditos obtenidos de Concha y Serrano con la liberación de Bilbao. En el libro “Estudio Critico de la última Guerra Civil” se hizo el siguiente comentario: “Si esta verdad estuvo oculta por la modestia del general Villegas, que aspirando únicamente a servir al país, no ha disputado tanto bombo no tan cantada gloria, como se ha deducido de estos hechos, la historia que no satisface siempre a los manipuladores, no podrá menos de hacerlo así constar, diciendo, que el segundo proyecto del general Concha, el que siempre juzgó más factible y menos expuesto el general en jefe (Serrano), con el que se libertó Bilbao, en fin, fue proyecto del general Villegas, no plan de Concha, que fue el segundo en recibirlo […]”.

Curiosamente, su hijo Baldomero Villegas del Hoyo (Santoña 1844 – Madrid 1928) militar, escritor y político, aireó en la prensa de época, tras la finalización de la contienda en 1876, una controversia respecto al reparto de méritos en relación con un plan estratégico que él mismo firmaba. Pero esa es otra historia.
Lápida-recordatorio de Juan Jose Villegas en Cóbreces: "Aquí yace el exmo Sr. D. Juan Jose Villegas Teniente General del
Ejército. Cap. Gral. de Burgos, Consejero del Tribunal Supremo y Marina, tan apto que se decía de él en la guerra:  "¡Ojo que viene Villegas!", tan modesto que renunció al título de Castilla Marques de Santa Ana con el que le honró el Gobierno
".
Fotografía cortesía de Ramón Villegas Lopez
Actualización del 29/11/2017: Se incluye la fotografía de la lápida-recordatorio de Juan Jose Villegas en Cóbreces.

martes, 23 de diciembre de 2014

Inventario Patrimonial: "Fuertes Exteriores" de Bilbao

Entrada actualizada: 08/12/2022

Conceptos combinados como “contemporaneidad” y “patrimonio militar” eran, hasta fechas bien recientes, difícilmente encajables dentro de los estudios arqueológicos tradicionales. De hecho, es reconocido que los hallazgos de materiales asociados a la Guerra Civil de 1936 o guerras decimonónicas eran descartados en la reconstrucción del conocimiento histórico; y en el mejor de los casos, la Arqueología únicamente establecía una visión descriptiva de los vestigios.

Este panorama, un tanto desolador, está cambiando. Y como clara ilustración de estas modificaciones conceptuales, metodológicas y, porque no, de actitud ante estos restos bélicos son los congresos y las jornadas que recientemente se han realizado dentro de mi ámbito geográfico más cercano, como han sido: 
Y volviendo a la última guerra carlista, nos encontramos con ámbito que no siempre ha sido tratado con la suficiente delicadeza por parte de la Arqueología o de la conservación del patrimonio, precisamente por ser un evento militar de época contemporánea del que existen suficientes registros bibliográficos y documentales como para no precisar de estudios arqueológicos adicionales, y mucho menos, para considerar sus restos como elementos patrimoniales… ¿O no?

Contexto Histórico

Levantamiento del Sitio de Bilbao
(Álbum Siglo XIX)
El 2 de mayo de 1874 el General Concha (Manuel Gutiérrez de la Concha e Irigoyen) realizó una entrada triunfal en Bilbao, poniendo oficialmente fin al “Sitio” que la capital sufría desde que en febrero de ese mismo año los carlistas tomaran Portugalete y cerraran el paso de la ría. Sin embargo el esfuerzo quedó lejos de ser plenamente satisfactorio. La noticia de la liberación tuvo un importante impacto mediático, pero lo cierto es que únicamente se había conseguido aflojar un poco el estrangulamiento, haciendo retroceder ligeramente a las tropas carlistas y retomando el control de zonas estratégicas que rodean la capital.

Por lo tanto el hostigamiento sobre la ciudad no cesó. Pocos meses después de “la liberación”, el 4 de enero de 1875, el mariscal de campo D. Manuel Salamanca Negrete (Burgos 1831 – La Habana 1890) al mando de las tropas liberales de Bizkaia, envía al Ministro de la Guerra en Madrid una memoria sobre el estado de la guerra en la provincia, describiendo las apresuradas obras de fortificación que se han acometido para mantener abierto el vínculo con el exterior, que tanta sangre había costado en los campos de Somorrostro (Narración Militar de la última Guerra Carlista): 

Manuél Salamanca (Ilustración
Española y Americana)
“ […] La situación de la plaza de Bilbao, si bien ventajosa respecto á la que tenía en el momento del sitio por los carlistas, puesto que hoy tiene dominadas las alturas más culminantes por ambas orillas de la ría, y por lo tanto no puede ser atacada desde luego, como entonces lo fué, por baterías casi á distancia de punto en blanco y algunas hasta á distancia de brecha, está lejos de serlo todo lo que pudiera dar lugar á creer á V. E. la cuantía de los sacrificios impuestos al Estado en la construcción de obras de fortificación, y si no se remedia, pudiera en su día ser causa de peor defensa y mayores peligros; y sabido como es cuánto pesa en el ánimo de los defensores de una plaza la pérdida de la fuerza moral con la toma de uno ó más de sus puestos avanzados. […]Constituyen la defensa de Bilbao 19 fuertes exteriores […], observará V. E. que el desarrollo de fortificación ha sido excesivo, que absorbe todas las fuerzas de la división y que la extensión de la línea y el exceso de desarrollo de cada uno de los fuertes, hace á todos débiles por absorber todas las fuerzas y no permitir una columna de auxilio al más amenazado en un momento dado, lo que pudiera producir y producirla indudablemente, en caso de ataque formal y resuelto de uno de ellos, que al ser tomado ó abandonado, la fuerza moral perdida produjese la entrega ó el abandono de los demás […] Si á esto se añade que, á ciencia y paciencia de la plaza, se ha permitido construir á los carlistas tres fuertes en Arráiz, Alonsótegui (Error, se trata de Arnotegui) y Ollargán que dominan á los de Cobetas, Miravilla y el Morro, y cuyos fuegos, si fuesen artillados dichos fuertes en debida forma, alcanzarían por completo á toda la plaza de Bilbao; se demostrará que la línea de defensa exterior es débil por demás para el objeto con que se ha construido y las tropas que emplea, sin haberse logrado, ni aun por el momento, librar á Bilbao de los horrores de un bombardeo”.

Continúa Manuel Salamanaca haciendo una descripción en detalle de los mismos hasta completar un listado de 19 fuertes bajo el epígrafe de “Noticia sobre las fortificaciones en construcción o proyectadas para la defensa de Bilbao y su ría”, que en el caso de estar todos en funcionamiento con sus dotaciones al completo precisarían de 2.326 infantes, 414 artilleros y 66 piezas de artillería. Además, a estos fuertes había que añadir “un recinto continuo de la plaza, por el lado derecho del Nervión, barricadas, casas fuertes y defensas que cierran el caserío de la orilla izquierda. Se ocupan con fuerzas atrincheradas, los pueblos de Portugalete, Algorta y Santurce, la carretera de Las Arenas, El Puente Nuevo, la península de Miraflores, el Desierto y otros varios puntos avanzados”.

A estos 19 puntos fortificados de cierta entidad que se estaban construyendo o reconstruyendo por parte del ejército liberal a principios de 1875, hay que sumar los que mantenían las fuerzas carlistas en las inmediaciones de la capital: Arraiz, Arnotegui y Ollargan. 

Hecha esta introducción, vamos a realizar un inventario de los mismos, intentando localizarles geográficamente, así como obtener una visión actual de sus restos.

Creación del Inventario

Las nuevas tecnologías, y en este caso los Sistemas de Información Geográfica (SIG), se han implantado en nuestra cotidianidad. Como ejemplo simple pondremos que quién más, quién menos, entra y navega por ortofotos del google maps, utiliza un GPS o georeferencia fotos. Sin saberlo, ya tenemos los rudimentos de un SIG. Lo cierto es que los Sistemas de Información Geográfica constituyen herramientas de notable potencialidad de cuyas virtudes ya nos ocuparemos en futuras entradas.

He utilizado un SIG para localizar los fuertes, recurriendo al uso de viejas ortofotos (www.ign.es), fotos áreas (distintas fuentes), antiguos mapas (distintas fuentes) y la capa de sombras creada a partir del LIDAR (Light Detection and Ranging), generando un sencilla capa de puntos para este patrimonio bélico.

Localización de los "fuertes exteriores" de Bilbao sobre ortofoto actual

Tras un proceso de georeferenciación de los viejos mapas sobre la cartografía actual y el visionado comparativo de distintas ortofotos y fotos aéreas el resultado es el siguiente:

Fuerte de Artagan

Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 507198 4789630

Fuerte Artagan  en 1889 (www.ign.es)
Su origen como zona fortificada se remonta como mínimo a la I Guerra Carlista. En la última guerra carlista fue tomado y reutilizado de nuevo por los carlistas, colocando en ella una batería que batía el reducto liberal de Begoña.  

Tras el levantamiento del Sitio fue reconstruido por el ejército liberal: “Cuadrilátero con una caponera y un cuartel aspillerado en la gola”, con capacidad para 70 infantes, 25 artilleros y 4 piezas de artillería. 

Proyecto del Fuerte de Artagan : [Bilbao] / Dirección Subinspección de Ingenieros de Vascongadas, Comandancia de Bilbao ; El Comandate de Ingenieros de la plaza Mariano Bosch y Arroyo (Biblioteca Virtual de Defensa)

En 1956 todavía se aprecia en el solar, la delimitación de sus defensas. Actualmente en el espacio que ocupaba se levanta el Colegió-Residencia de Santa María.

Localización del fuerte de Artagan sobre orotfoto de 1956 y actual


Antena y barracones del fuerte
de Santo Domingo (Cortesía de
http://historiasdeelpardo.blogspot.com.es)
Fuerte de Santo Domingo

Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 507662 4790572

Zona ya fortificada durante la I Guerra Carlista. La reconstrucción de 1875 planteaba un “hexágono irregular con dos caponeras que flanquean los fosos y un cuartes aspillerado en la gola”, con capacidad para 240 infantes, 50 artilleros y 8 piezas de artillería.

Fuerte de Sto. Domingo : [Bilbao] / Dirección Subinspección de las Provincias Vascongadas, Comandancia de Ingenieros de Bilbao ; Eduardo de Labaig (Biblioteca Virtual de Defensa)

En 1912 fue reutilizado para la instalación de una estación radiotelegráfica militar reutilizando los viejos barracones. 

En 1925 se construye una nueva edificación con forma de "chalet", que albergará los amplificadores de antena y unos cuartos para alojar al personal técnico. Posteriormente los viejos barracones serán demolidos, siendo el “chalet” la única estructura que ha llegado hasta nuestros días.

Localización del fuerte de Santo Domingo en ortofoto de 1956 y actual

 En la ortofoto de 1956 lo barracones ya han desaparecido, pero todavía se “dibuja” en el suelo el recorrido longitudinal de sus fosos. 


Fuerte del Monte Abril

Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 508664 4790763

Localización del fuerte Abril en ortofoto de 1956 y actual
Fuerte que tiene su origen en las Guerras Napoleónicas, y más concretamente en la figura del General Jean Jacques Avril, gobernador de Bizkaia durante la ocupación francesa. 

En 1875 se describe como “polígono irregular de 7 lados, con dos caponeras y defensas accesorias hacia las posiciones enemigas y un trozo de camino desenfilado. Lo alojamientos están situados en el interior”. Con capacidad para 200 infantes, 20 artilleros y 3 piezas de artillería.

Fuerte de Monte Abril : [Vizcaya] / Dirección Subinspección de las Provincias Vascongadas, Comandancia de Ingenieros de Bilbao ; Eduardo de Labaig (Biblioteca Virtual de Defensa)

Reutilizado durante la Guerra Civil de 1936, el reciento ha permanecido sin grandes cambios desde su abandono, exceptuando la construcción de un edificio que alberga un centro emisor. 


Fuerte del “Molino de Viento”

Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 505695 4791646

Localización del fuerte del "Molino de Viento" en
ortofoto de 1956 y actual
A pesar de su denominación, el fuerte no estaba junto al molino, sino en un pequeño promontorio denominado “Pikotamendi”.

En 1875 se le describe como un “reducto, con tres caponeras en los fosos. Los alojamientos en el interior, con capacidad para 89 infantes, 25 artilleros y 4 piezas de artillería”.

Los fosos de este pequeño fuerte fueron visitables hasta poco antes del 2006, cuando fueron rellenados. Actualmente se ha convertido en una zona de esparcimiento.


Fuerte de Banderas

Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 503797 4792027

Fuerte Banderas en un grabado de 1837
(Álbum Siglo XIX)
Zona fortificada ya en la I Guerra Carlista donde jugo un notable papel durante la Batalla de Luchana (1836).  

En 1875 se define como un “polígono irregular de once lados, con foso en el frente y gola, dos caponeras y varios muros aspillerados: Se habilita para alojamientos la casa que ocupa el alto”. Su dotación sería de 180 infantes, 5 piezas de artillería y 32 servidores de las mismas.

Localización del fuerte Banderas sobre ortofoto de 1956 y actual

Plano del Fuerte de Banderas : [Bilbao] / Dirección - Subinspección de Vascongadas, Comandancia de Yngenieros de Bilbao ; El Comandante de la Plaza Eduardo de Labaig (Biblioteca Virtual de Defensa)

Reutilizado durante la Guerra Civil de 1936, el reciento ha permanecido sin grandes cambios, exceptuando la construcción de un edificio que alberga un centro emisor. 


Fuerte de San Pablo

Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 503642 4792979

Actualmente el topónimo que prevalece es Monte San Bernabé. 
Localización del fuerte de San pablo sobre ortofoto de 1956 y actual

Fortificado ya en la I Guerra Carlista, jugo un importante papel durante la batalla de Luchana (1836).

Las dos puntas del cordal estuvieron fortificadas, sin embargo la que conserva restos evidentes con muros de mampostería es la cota 200. Por su parte, la cima del San Bernabe (Cota 225 m) parece mostrar un reciento cuadrangular de 40 x 40 m, aunque incluso en la capa de sombras de LIDAR aparece muy difuminado.

En 1875 todavía no se había estudiado un proyecto constructivo, pero se hacía constar que “dista esta posición dos kilómetros escasos de la anterior (Monte Banderas) a la que domina, por lo que se proyecta ocuparla, pues haría gran daño en manos del enemigo”, con una propuesta de dotación de 80 infantes, 14 artilleros y 2 piezas de artillería.

Proyecto de la Torre de monte de S. Pablo / Dirección Subinspección de las Provincias Vascongadas, Comandancia de Ingenieros de Bilbao ; Eduardo de Labaig (Biblioteca Virtual de Defensa)


Campamento del Monte Cabras

Posible Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 502526 4792945

Posible localización del Campamento del Monte Cabras sobre ortofoto de
1956 y actual

Zona fortificada ya en la I Guerra Carlista donde jugó un notable papel durante la Batalla de Luchana (1836).  En 1875 se describe como “un rectángulo con dos medios tambores para flanqueo” y una dotación de 30 hombres.

En la foto de 1956 se identifican unas estructuras aunque posiblemente no estén relacionadas con el fuerte, por lo que la localización establecida es necesaria tomarla con cautela.


Fuerte de Axpe

Posible Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 501985 4795426

Actividad industrial en el monte Axpuru
(www.euskadi.net)
Localizado en el alto de Axpuru. En 1875 se describe como “polígono irregular de nueve lados, con una caponera y una trinchera avanzada. Los alojamientos en el interior y para accesorios un caserío que hay en el sitio”. 

Este fuerte, de tamaño importante, (400 infantes, 25 artilleros y 4 piezas de artillería) fue noticia por el asalto y efímera ocupación por parte de las tropas carlistas que sufrió en 1875. 

Una imagen tomada en torno a 1880 del cargadero de mineral de Lutxana, al otro lado de la ría, nos permite observar el puente levadizo y los lienzos de muralla que presentaba el fuerte en aquella zona.

Fragmento de una foto del cargadero de Lutxana de 1880. Al fondo de la misma se observa la silueta del fuerte de Axpe (Tomada de Euskal Museoa)

Posible localización del fuerte de Axpe sobre ortofoto de 1956 y actual.
Se indica un posible cierre perimetral

La zona ha sufrido movimientos de tierra asociados a una cantera donde posteriormente se asentaron las empresas Metalquímica del Nervión y Sulfúricos del Norte, por lo que es posible que el área ocupada por el fuerte fuera parcial o totalmente destruida.


Plano del Fuerte de Axpe : [Vizcaya] / Dirección Subinspección de las Provincias Vascongadas, Comandancia de Ingenieros de Bilbao ; Eduardo de Labaig y Leonés (Biblioteca Virtual de Defensa)


Fuerte de Lejona

Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 499803 4797018

El fuerte de Lejona se localizaba en los terrenos del actual colegio de Gaztelueta. En 1875 se describe como un “reducto rectangular. Los alojamientos en el interior” para una dotación de 100 infantes, 14 artilleros y 2 piezas; con “parapetos y fosos”.

Georeferenciación del fuerte de Lejona sobre ortofoto actual.

Según parece, en las cercanías y en cota más elevada se construyó una segunda forrtificación, que a principios del XX se había convertido en vivienda, estando entre sus habitantes Lucas San Juan Bilbao, manteniendo el caserío resultante el topónimo “Castillo”. Para 1956 únicamente quedaba visible un lienzo de muro de esta vivienda siendo conocido como “Castillo de Lucas” (www.leioa.net).

Localización del "castillo de Lucas" sobre ortofoto de 1956 y actual

También se fortificó la ermita de Ondiz, así como un pequeño reducto de 40 x 40 que todavía hoy es visible y del que trata la entrada al blog: http://arraizabaldeon.blogspot.com.es/2013/06/ondiz-y-las-guerras-carlistas.html
Proyecto de Fortificación de de la Ermita de Ondiz / Ejército de Operaciones del Norte, División de Vizcaya, Comanda. de Ingenieros ; Es copia Obregon (Biblioteca Virtual de Defensa)


Fuerte de Campazar

Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 497756 4796470

Situado en un alto que domina Portugalete, en 1875 se describe como “polígono en forma de cola de milano, con un cuartel defensivo y blindado de forma quebrada que cierra la gola”. Su dotación constaría de 803 infantes, 20 artilleros y un número indeterminado de piezas de artillería.

Localización del fuerte de Campazar.
Cortesía de http://mareometro.blogspot.com.es


Localización del fuerte de Campazar sobre ortofoto de 1856 y actual

En la ortofoto de 1956 todavía se aprecia la silueta de sus fosos. Actualmente en el terreno que ocupaba se encuentra la residencia Aspaldiko construida en los años 1970.
  

Fuerte de San Roque

Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 498454 4795960

Silueta del fuerte de San Roque.
Cortesía de http://mareometro.blogspot.com.es
Este fuerte llegó sin grandes cambios hasta la década de 1940. En 1875 se describe como “luneta achaflanada en el saliente. Cuartel defensivo que cierra la gola y que prolongado hasta la contraescarpa, da defensa a los fosos”. Dotación de 100 infantes, 40 artilleros y 6 piezas de artillería.


Fuerte de Sn. Roque : Portugalete / Dirección Subinspección de las Provincias Vascongadas, Comandancia de Yngenieros de Bilbao ; Eduardo de Labuig (Biblioteca Virtual de Defensa)

En una foto área realizada durante un bombardeo de la Guerra Civil del 1936 se observa claramente su silueta triangular.

Silueta triangular del fuerte de San Roque. Cortesía de  http://mareometro.blogspot.com.es

Abandonado en la década de los 40, sus ruinas fueron definitivamente eliminadas para la construcción de un depósito de aguas que fue inaugurado en 1956.

Localización del fuerte de San Roque sobre ortofoto de 1956 y actual

Está catalogado como “Zona de Presunción Arqueológica” BOPV 30/05/1997.
   

Fuerte de Roitegui

Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 501442 4793595

Fuerte de Rontegui (Instituto Cartográfico de Cataluña)
Descrito en 1875 como un fuerte de “rediente con chaflán en la capital y cuartel defensivo en la gola, en cuyo medio habrá una pieza de marco giratorio”. Dotación de 100 infantes, 25 artilleros y 4 piezas.

Las fotos aéreas muestran un recinto con forma triangular similar al fuerte de San Roque. 

Plano del Fuerte de Rontegui .[Vizcaya] / Direccion Subinspeccion de Vascongadas, Comandancia de Ingenieros de Bilbao ; El Comandte. de Yngs. de la Plaza Eduardo de Labaig (Biblioteca Virtual de Defensa)

Sus barracones fueron reutilizados como hospital a finales del XIX , y sus restos desaparecieron al construirse los dos grandes depósitos de agua que se localizan actualmente en la zona.

Localización actual del fuerte de Rontegi

En el año 2013 se ha publicado en la revista Kobie (Serie Paleoantropología nº 32: 285-302) un artículo titulado Gudu_Zelaien Arkeologia: Arrontegi Mendia (Barakaldo, Bizkaia) donde el autor Antxoka Martinez Velasco procede a la identificación de distintas estructuras defensivas en la zona.


Casa fuerte de Zorroza

Se describe como “un edificio antiguo, aspillerado” con capacidad para 80 infantes. No he podido determinar su localización, pero por su descripción tenía que estar protegiendo el paso del puente de Castrejana.


Campamento de Cobetas o Altamira

Campamento de Cobetas sobre ortofoto de 1956 y actual
Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 502688 4790103

Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 502801 4789677

Fuerte de Altamira  sobre ortofoto de 1956 y actual
Dividido en dos espacios, el primero; Cobetas donde se situaban los barracones y el segundo, Altamira, convertido en un pequeño reducto.

A principios de 1875 “no se había estudiado todavía el proyecto ni el sitio que deben ocupar las defensas”, pero se estaban terminando tres barracones provisionales para resguardar de la intemperie a la guarnición. La dotación propuesta era de 360 infantes, 40 artilleros y 6 cañones.
Cobetas desde Arraiz

No hay que olvidar que esta zona estaba bajo el fuego del fuerte de Arraiz, en manos carlistas, y que por lo tanto, los trabajos que en ambos sitios se realizaban, se hacían bajo un hostigamiento continuo. 

Por los restos que nos han llegado hasta nuestros días, finalmente se optó por fortificar con un pequeño reducto aspillerado el alto de Altamira, mientras que en Cobetas se situaron los barracones. 

Actualmente todavía son visibles los barracones de Cobetas, así como parte de los lienzos del reducto de Altamira, donde se aprecian los muros aspillerados. 

Muro aspillerado del fuerte de Altamira

Ambos catalogados como “Zona de Presunción Arqueológica” BOPV 30/05/1997.


Avanzada de Torre Urizar

Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 505260 4788691

Torre Urizar (http://www.oneka.net/)
La recientemente restaurada casa Torre de Urizar fue también un puesto avanzado durante la Guerra Carlista. 

A comienzos del 1875, se describe como “edificio particular, atrincherado. Cuando el sitio, tuvo cañones, pero hoy se han retirado”. La dotación propuesta era de 66 infantes, 14 artilleros y 2 cañones.
Plano del fuerte de Torre - Urizar : [Vizcaya] / Dirección - Subinspeccion de las Provincias Vascongadas, Comandancia de Ingenieros de Bilbao ; Saturnino Fernandez (Biblioteca Virtual de Defensa)


Fuerte de Miravilla

Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 505875 4788696

Fuerte de Miravilla : [Bilbao] / Dirección Subinspección de las Provincias Vascongadas, Comandancia de Ingenieros de Bilbao ; Eduardo de Lagaig (Biblioteca Virtual de Defensa)

Fuerte de Miravilla (Álbum siglo XIX)
A principios de 1875 se describía como “un pentágono irregular con cuartel en la gola” con 80 infantes 25 artilleros y 4 piezas, posiblemente con una silueta heredada de la I Guerra Carlista y que se definía como “construcción provisional hecha durante el sitio de esta plaza, y que necesita incesantes reparaciones en sus defensas y alojamientos”.

Sin embargo Estandarte Real, publicación carlista, establecía la siguiente descripción: “Este fuerte, en forma de luneta, con chaflán en su ángulo flanqueado, tenía los parapetos de tierra, de cuatro metros de espesor, con revestimiento interior de tepes y una frisa que corría todo á lo largo. Había tres emplazamientos á barbeta para dos piezas, uno en el ángulo y otro en cada extremo de las caras. Cerrando la gola había un blockhaus de dos pisos, el inferior de mampostería y el superior de madera con matacanes, ambos aspillerados, servía de cuartel de infantería”.

Localización del fuerte de Mirivilla en superposición de ortofoto actual y mapa de Bilbao de 1889

La industria minera eliminó cualquier resto de su fábrica.


Batería de Miravilla

Se supone que se localizaba a unos 200 metros de fuerte, siendo un polígono irregular de seis lado, con 4 piezas de artillería y 25 artilleros. No ha sido posible determinar su localización, por lo que es posible que para 1889 ya hubiera desaparecido.

Batería de Miravilla : [Bilbao] / Dirección Subinspección de las Provincias Vascongadas, Comandancia de Bilbao... ; Eduardo Labaig (Bilbioteca Virtual de Defensa)


Fuerte de Arraiz

Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 503189 4788456

Fuerte de Arraiz en ortofoto de 1956 y actual
Este fuerte permaneció en manos carlistas hasta finales de enero de 1876, siendo descrito en el momento de abandono en el diario “La Época” como: “[…] magníficamente construido con troneras dirigidas á Bilbao y á la ría; es una obra con todas las reglas de arte, tan bien dirigida y pensada, que ya podían haber tirado los de Bilbao todo el hierro que pueden dar las veneras de Triano sin hacer ningún daño en el fuerte ni poner una granada dentro. El foso es de algunos metros de ancho, la altura del muro (abierto á pico en piedra) 30 pies, aproximadamente, el grueso como tres metros y los cuarteles separados para jefes y soldados, defendido por otro muro de céspedes, con depósito de pólvora, etc., etc., todo en muy buenas condiciones. En el centro hay una gran plaza con su puente levadizo mirando á la parte de Castrejana”.
   
Ruinas del fuerte Arraiz

Actualmente sus ruinas se han consolidado formando parte de un área recreativa. Catalogado como “Zona de Presunción Arqueológica” BOPV 30/05/1997.


Fuerte de Arnotegui "Viejo y Nuevo"

Localización del fuerte "Nuevo"(Coordenadas UTM, ETRS89: 505308 4786812)
Localización del fuerte "Viejo o Antiguo" (Posibles Coordenadas UTM 505681  4787012)

Fuerte de Arnotegui en ortofoto de 1956 y actual
Zona ya fortificada al menos desde la I Guerra Carlista. El monte Arnotegi dio soporte a dos fortificaciones que convivieron durante un corto espacio de tiempo.

La primera, conocida como "Castillo Viejo" o "Fuerte Viejo" se corresponde con el área donde los carlistas construyeron su propia fortificación durante el asedio a Bilbao, y que estuvo en sus manos  hasta el final de la contienda. construido durante el asedio a la capital   conociéndose también con los nombres de Castillo Viejo o Los Mimbres. Este fuerte estuvo en poder de los carlistas hasta finales de enero de 1876.

Tras su abandono por parte de las fuerzas carlistas, la fortificación perdió su condición estratégica con la construcción del fuerte “nuevo” en una cota más elevada. Son precisamente las ruinas del "Fuerte Nuevo" las que hoy en día podemos contemplar, correspondiendo los restos actuales con un fuerte fusilero de traza cruciforme, protegido por un foso.

El momento de construcción de este "fuerte nuevo" se puede localizar en los meses posteriores a la finalización de la guerra y parece que fue ocupado hasta 1879 cuando fue  abandonado: “Según el Irurac-bat de Bilbao, se ha retirado del fuerte de Arnótegui el destacamento de infantería que lo guarnecía, quedando tapiados con cal y canto los huecos de las fachadas de su casa-torres”.

Ruinas de fuerte de Arnotegui

Catalogado como “Zona de Presunción Arqueológica” BOPV 30/05/1997.
   

Fuerte de Ollargan

Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 507833 4787142

Localización del fuerte de Ollargan en ortofoto de 1956
 y actual
Hemos recurrido a la imagen de sombras generada por el LIDAR para localizar el fuerte de Ollargan. 

Al igual que los dos anteriores no fue desalojado por las tropas carlistas hasta finales de enero de 1876. 

Las baterías carlistas estuvieron situadas en zonas más avanzadas pero la actividad minera que se realizó posteriormente en la zona imposibilita su localización.

En septiembre de 2022 se han realizado trabajos arqueológicos en el fuerte a cargo del próximo doctor en arqueología del conflicto Gorka Martin bajo el programa de subvenciones de la Diputación Foral de Bizkaia. Entre los trabajos realizados se ha procedido al desbroce en todo el perímetro del fuerte, además de realizarse varios sondeos y la prospección metálica de otros tantos sectores. Toda la actividad ha sido puesta a disposición de los interesados a través de la cuenta de Twitter @carlistwars y los resultados de la misma formarán parte de su tesis doctoral. Sobre la excavación puede leerse la siguiente nota de prensa o escuchar el episodio 463 del podcast la Biblioteca Perdida (a partir del 1:13).

Estudio arqueológico de el fuerte de Ollargan. Cortesía de Gorka Martin

Fuerte del Morro

Localización (Coordenadas UTM, ETRS89): 506803 4788303

Aspecto del fuerte del Morro en 1809 y situación actual

Zona fortificada en la Guerra de la Independencia, tal y como índica el mapa titulado “Plan Gl. de todas fortificaciones que ha hecho el Ejercito Francés en las entradas de la Villa de Bilbao y las inmediaciones” de 1809 (http://bibliotecavirtualdefensa.es/). 
   
Interior del fuerte del Morro
 (www.euskonews.com)
A principios de 1875, mantenía la estructura básica heredada de la construcción de 1809, definiéndolo como “cuadrilátero irregular, con una avanzada baja, en prolongación de la capital” y dotación de 80 infantes, 20 artilleros y 3 cañones.

Posteriormente la actividad minera que prácticamente perduró en la zona hasta 1970 eliminó su silueta. 

Actualmente la zona donde se localizaba se ha convertido en una zona de esparcimiento denominada “parque Larreagaburu” .

Fuerte del Morro : Bilbao / Dirección Subinspección de las Provincias Vascongadas, Comandancia de Yngenieros de Bilbao ; Eduardo de Lobaig (Biblioteca Virtual de Defensa)


Algunas Conclusiones

De los 22 puntos fortificados (19 liberales y 3 carlistas) mencionados en la Narración Militar de la Última Guerra Carlista referentes a la situación de los fuertes exteriores de Bilbao en 1875, hemos localizado su posición geográfica en 20 casos (si bien en 2 de ellos, Axpe y Monte Cabras, hay que tomar su georeferencia con cautela); de los cuales, únicamente presentan todavía restos o elementos visibles la mitad. También destacamos que a pesar de constituir un "conjunto de elementos patrimoniales bélicos" de similar tipología e idéntica cronología, únicamente algunos de ellos están catalogados como "zonas de presunción arqueológica".

Trascurridos varios años desde la publicación de esta entrada, el ayuntamiento de Bilbao ha aprobado el 6 de diciembre de 2022, un trabajo de evaluación del sistema de fortificaciones en el ámbito administrativo de la villa que se enmarcará en la redacción de un Plan Especial de Protección de Patrimonio Municipal previsto para la legislatura 2023-2027. Seguiremos esperando....

Es necesario recordar que las ruinas actuales se corresponden con la ocupación que el ejército liberal realizó tras el abandono de las fortificaciones por parte del ejército carlista. Por lo tanto, sí son ruinas o elementos de la “guerra carlista”, pero no todos son “fuertes carlistas”. De hecho, el único que presenta una tipología que pudiera ser originalmente perteneciente a los ingenieros carlistas de la última guerra, es el fuerte de Ollargan.

Por último, comentar que no todos los fuertes llegaron a tener el desarrollo propuesto por el mariscal Salamanca, de hecho, la mayoría de estas obras realizadas con premura tuvieron un uso efímero, dado que con el final de la guerra dejaron de tener valor estratégico, siendo cerrados, abandonados, destruidos o utilizados para otros menesteres. En julio de 1876, pocos meses después de paso de Carlos VII a Francia, nos encontramos con esta noticia en el “Diario de Correspondencia de España”:


Esta noticia añade 3 nuevos elementos a nuestro listado: las posiciones de Santa Marina (Artxanda), el fuerte de la Cruz de Cueto (Sestao) y el reducto del Mazo (Santurtzi). 
Proyecto de Blockhaus para 45 hombres en cuetos / Direccion - Subinspeccion de Vascongadas, Comandancia de Ingenieros de Bilbao ; El Comandante de Ingenieros de la Plaza Eduardo de Laboig /Bilbioteca Virtual de Defensa)

Proyectos de Blockhaus para 40 hombres y una pieza de Artillería en el Monte 'Serantes Menor' / Dirección - Subinspección de Vascongadas, Comandancia de Ingenieros de Bilbao ; El Comandante de Ingenieros de la Plaza Eduardo de Laboig (Biblioteca Virtual de Defensa)

En cualquier caso, los golpes de mano y escaramuzas en esta línea de fortificaciones fue constante entre carlistas y liberales hasta el final de la guerra y en próximas entradas intentaremos aportar información individualizada de algunos de estos hechos de armas.

Por último, comentar que estas zonas estratégicas y las obras de fortificación que pudieran contener vivieron una última actividad bélica durante la Guerra Civil de 1936. Resulta curioso pensar que estos fuertes hayan vivido más guerras civiles que actos de invasión por parte de otros países. 

----------------------------------

Actualización del 02/06/2017: El arqueólogo Gorka Martin  ha realizado su trabajo de fin de grado bajo el título "Aproximación al Estudio de tres Fuertes de los Sitios Carlistas a la Villa de Bilbao". Este estudio es un notable avance dentro del conocimiento de un patrimonio militar todavía "invisible", donde el propio autor señala que: "[...]  ninguno de los fuertes analizados cuenta, siquiera, con un simple cartel informativo."

Actualización del 29/12/2019: Gorka Martin Etxebarria ha publicado un interesante trabajo sobre la evolución temporal de las fortificaciones en el Abra y Bilbao: Defendiendo la “Invicta Villa”. Génesis y desarrollo de la “línea de Bilbao y su ría y Abra” durante la Última Guerra Carlista (1872-1876).

Actualización del 02/07/2020: Esta entrada adolece de una buena revisión, que incluya correcciones y nuevos datos sobre las fortificaciones. Mientras llega ese momento, se aporta información adicional sobre las fortificaciones del monte Arnotegui, un esquema de la planta del fuerte de Axpe y una fotografía de su silueta, así como correcciones sobre el fuerte de Lejona.

Actualización del 01/05/2021: Cada vez son más los fondos de archivo del Ministerio de Defensa que se encuentran digitalizados y son consultables on-line. Gorka Martin, amablemente nos ha indicado que entre las últimas digitalizaciones podemos encontrar la cartografía en detalle de la planta y perfil de muchas de nuestras defensas "exteriores". Algunos son "proyectos", por lo que el resultado final no tuvo que ser plenamente concordante, pero, sin duda, material de calidad para el conocimiento de estos fuertes.

Actualización del 08/12/2022: Se incorpora información relativa a las excavaciones arqueológicas desarrolladas en el fuerte de Ollargan y sobre un posible Plan Especial de Protección del Patrimonio Municipal que afectaría a los fuertes de Bilbao.