sábado, 20 de junio de 2015

C.S.I Somorrostro: Análisis Geoespacial de la Muerte del General Ollo y Radica

Entrada actualizada: 04/02/2018

Introducción

Teodoro Rada "Radica". Tomado de
la Gran Enciclopedia Navarra
No me cansaré de repetir que aunque la última guerra carlista se encuentre relativamente cercana en el tiempo y contemos con abundantes elementos bibliográficos, es complicado pormenorizar hechos particulares. Lo cierto es que encontramos relatos de un mismo acontecimiento presentados de desigual forma, desequilibrados en una dirección u otra, y con revisiones posteriores que complican el obtener una visión realista del hecho en estudio.

En este blog ya hemos hablado de Nicolas Ollo Vidaurreta y Teodoro Rada Delgado. Su muerte, en el campo de batalla de Somorrostro, fue notablemente sentido por ejército carlista que perdió a dos de sus oficiales más capacitados. No hay duda que su fallecimiento estuvo producido por el estallido de un proyectil de artillería, sin embargo el desarrollo de los hechos que llevaron a este desenlace permanece en la oscuridad, cubierto por un manto de descripciones encontradas y afirmaciones no probadas. 

Os propongo realizar un pequeño trabajo al más puro estilo C.S.I (Crime Scene Investigation) para arrojar un poco de luz en la muerte del General Ollo y Radica.

Los Hechos 

Nos encontramos en el campo de batalla de Somorrostro. Es el 29 de marzo de 1874. Tras el baño de sangre que comenzó el 25 de marzo y finalizó dos días después, ambos ejércitos se encuentran extenuados. La victoria “moral” del ejército carlista es innegable, al igual que su clara imposibilidad de mantener el campo atrincherado que han construido por mucho tiempo más. Así se lo hará saber Nicolas Ollo Vidaurreta, al mando de las tropas carlistas destacadas en Somorrostro, a su rey, Carlos VII, en la reunión de altos mandos que mantienen tras la batalla. Sin embargo, y a pesar de las reticencias manifestadas por Ollo, secundado por una mayoría de los oficiales, la voluntad de una minoría de generales se impone. La línea de Somorrostro no se levanta.

Mientras, los fatigados ejércitos siguen lamiéndose las heridas. El liberal lleva desde el 28 de marzo, momento en el que cesó la lucha por la presencia de una espesa niebla, agarrándose al escaso terreno conquistado al precio de litros de sangre, construyendo defensas y baterías, retirando heridos, municionando a sus tropas y atendiendo a la intendencia de las mismas. De igual forma actúan los carlistas, aferrados a su campo atrincherado que tan buenos resultados les está dando, aguantando estoicamente la abrumadora presencia artillera de la que hace gala el ejército liberal.

El presidente/general Serrano ha ordenado hacer avanzar a su artillería para batir con mayor facilidad los reductos carlistas. Según cuenta Pirala, en Las Carreras se construye una zona fortificada para colocar una batería de 12 piezas de “a 8” y más retrasada, otra para 4 piezas “de 16”, con el objetivo de llenar de plomo y hierro San Pedro de Abanto, Santa Juliana y la trinchera del ferrocarril de Galdames. El corresponsal de guerra, Mac Graham en su crónica al periódico “The Evening Standard” comenta que las baterías se situaban a 600 yardas de San Pedro (unos 500 metros) y a 800 de Santa Juliana y San Fuente (unos 700 metros) y añadía: 

“Me quedé asombrado al ver que los oficiales son los que manejan las piezas, porque, como están al alcance de las piezas de los carlistas, los soldados se resisten a servir los cañones, y eso ha ocasionado muchas bajas entre los oficiales”.

Mientras, el fuego de fusilería como de artillería es discontinuo, siendo considerado como de “entretenimiento” por ambos ejércitos. Al amanecer del día 29, y citando de nuevo al historiador Pirala, según la costumbre, los generales carlistas se reúnen en la población de Sanfuentes. Entre las siete y ocho de la mañana llegan al caserío que hace las veces de Cuartel General, Torcuato Mendiry, Antonio Dorregaray y Nicolas Ollo. A las once aparece Joaquín Elío

“Comieron a la una y media, saliendo después a tomar el sol y fumar fuera de la casa”. 

La reunión convoca a numerosos oficiales y suboficiales que, a juzgar por lo que comenta Pirala, son ajenos al peligro que suponía la presencia de baterías enemigas cercanas.

“Reunidos se hablaban en un gran corro diferentes generales y brigadieres hablando con una persona bien conocida que acababa de llegar de Zaragoza, y á eso de la tres y media se separó Elío con el forastero algunos pasos, y Dorregaray dijo á Mendiry: Vamos a que nos bajen unas sillas y nos sentaremos a la sombra junto a la casa quemada”. 

Atrás quedaban el general Ollo, el brigadier Teodoro Rada “Radica”, el auditor de navarra (juez del tribunal militar) Jose Escudero, el coronel Pedro Jose Torrecilla, así como otros suboficiales como los hermanos Irazu, procediendo Torrecilla a la lectura de un comunicado. En el momento en el que comenzaba la lectura se escuchó una fuerte detonación. Una granada acaba de estallar en las cercanías del grupo. 

Pasados los primeros minutos de aturdimiento, los heridos son socorridos, tratándoles de urgencia allí mismo para seguidamente ser trasladados a retaguardia. Escudero ha muerto en el instante. Ollo es transportado hasta su alojamiento en San Salvador, donde recibirá la visita de su rey caros VII, muriendo a las tres y media de la mañana. Radica correrá igual suerte, llevado hasta el hospital de Santurce, morirá al día siguiente a consecuencia de sus heridas.

Joaquín Llorens y Fernández de Córdova oficial de artillería carlista al mando de la 4ª Batería de Montaña durante la contienda y testigo ocular de lo ocurrido relataba así los últimos momentos de Radica: "[...] A Radica se le colocó en el hospital de Santurce en una cama de hierro que había en el cuartito, donde sólo había una librería como mueble. [...]. Una hora después dijo deseaba lo pusiéramos sobre el suelo porque creía que la pierna, sobre menos colchones, le dolería menos. Con el colchón fue levantado y sacada de debajo la cámara, se le colocó en el suelo y allí murió [...]".

Fragmento de una carta manuscrita de Joaquin Llorens al Barón de Montevilla fechada el 8 de marzo de 1927.
Fondo Barón Montevilla. Cortesía de Victor Sierra-Sesumaga
Variaciones Narrativas 

La muerte de Ollo y Radica fue un hecho de notable interés en el campo periodístico del momento, donde los corresponsales del momento no duraron en describir con todo lujo de detalles lo ocurrido. Años después, todavía se recordaba la efeméride, que incluía resúmenes del hecho, que tomaban como referencia previas noticias, no dudando en incluir algún dato novedoso. 

Las primeras noticias del fallecimiento de Ollo las encontramos en los periódicos de época a los pocos días de suceder la explosión. Diario “La Iberia” del 5 de abril de 1874:

"El Cuartel Real" del 5 de abril
de 1874
“Efectivamente, Ollo ha muerto, y Radica está sacramentado. Una granada disparada anteayer desde la gran batería de 11 cañones Krupp que se ha levantado en la última casa del camino de Abanto, a 300 metros de la iglesia, dejo tan gravemente herido al general carlista, director de los combates de estos días, que a la noche era cadáver. El famoso cabecilla se hallaba inspeccionando nuestro campo con otros generales desde una altura a la izquierda de San Pedro, cuando fue a caer en el grupo la granada que le ha privado de la vida, juntamente con el auditor de guerra del ejercito carlista, antiguo abogado de la provincia de Burgos”.

Con esa misma fecha, el diario propagandístico carlista del momento, el “Cuartel Real”, presenta en una pequeña reseña la desaparición del renombrado general.

Tres días después, el 8 de abril de 1874, aparece en “La Crónica Meridional”, la transcripción de una carta emitida por el corresponsal J. Alcazar desde Castro Urdiales el 28 de marzo y del que ya se han hecho eco otros diarios:

“[…] La muerte de Ollo, Radica y demás de que ya tienen noticia, fue hija de una casualidad digna de ser conocida. La batería de la carretera que enfila a San Pedro, está mandada por el oficial de artillería Sr. Alberico. Encontrábanse con dicho jefe los Sres. Muro y corresponsal de la Independence Belga, conversando sobre construcciones, y hablando de las fundiciones de Liege. El corresponsal de la Independence indicó al señor Alberico como blanco en uno de los momentos que disparaba la batería, la casa del cura, edificio situado por bajo de la iglesia de San Pedro; Alberico apuntó una pieza, mandó hacer fuego y el proyectil, raspando la arista posterior de la casa, iba a estallar detrás de aquella, donde descansaban tomando el fresco Ollo, Radica, el auditor general y varios jefes. […]”.
Dibujo satírico del "Cañon Krupp"

Por lo tanto, el corresponsal admitía un disparo de fortuna mientras se intentaba hacer fuego sobre la casa cural de San Pedro. Poca “gloria” a repartir teniendo en cuenta el peso específico de las “piezas cazadas”. 

Noticias de similares características fueron una constante en la prensa de la época en las siguientes semanas, incluyendo la satírica y claramente anti-carlista revista del “El Cañón Krupp” que en su edición del 4 de mayo comunicaba:

“Otro telegrama anuncia que Satanás ha recibido con grandes muestras de alegría a sus correligionarios Ollo y Radica”.

"La Lucha" de  12 julio de 1874
Meses después, la muerte de Ollo y Radica sigue acaparando comentarios y noticias en los diarios, destacando esta carta al director aparecida el 12 de julio en el diario “La Lucha”:

El autor de la carta modifica sustancialmente el relato de acontecimientos, añadiendo una multitud de pequeños detalles que en cierto modo “engrandecen” el suceso, a mayor gloria de la “eficiente” artillería liberal. Los oficiales carlistas, en el momento de la explosión, no se encontraban “tomando el freso”, ni tan siquiera “observando las evoluciones del frente”, sino en el interior del caserío, donde acaba de terminar un prestigioso conclave al que acudía el mismísimo Carlos VII y se discutía el futuro del Sitio de Bilbao y el campo de Somorrostro (hecho que había ocurrido el día anterior por la noche en San Salvador del Valle). La granada ya no proviene de la cercana batería de Las Carreras, sino de una más retrasada denominada de “Mira-Torres”. Y ya no se trata de un disparo fortuito, sino de todo un “señor disparo” capaz de colarse dentro de una casa y reventar en las “mismas rodillas de Ollo”.

"El Porvenir" del 7 de agosto
de 1907
Años después, la crónica de la muerte de los renombrados jefes carlistas sigue incrementándose con otros detalles. En este caso la narración que se incluye en la edición del 7 de agosto de 1907 del periódico de corte tradicionalista “El Porvenir”, indica que en la reunión de oficiales carlistas se establecía las bases de un próximo plan que iba a terminar en breve plazo con la campaña. Y tras brindar por el éxito, decidieron “salir a fumar y tomar el sol”. El relato continua admitiendo una clara imprudencia por parte de los oficiales, fruto de un espíritu “necio” (a la par que “valeroso”), donde sabiéndose expuestos al fuego enemigo, no hicieron nada para ponerse a cubierto, permitiendo así la corrección del tiro por parte de los artilleros liberales.

Para aumentar la confusión otros autores como Antonio Brea en su libro “Campaña del Norte de 1873 a 1876” editado en 1897 no dudó en afirmar que la procedencia del proyectil provenía fue de la batería localizada en el monte Janeo. También en el diario de campaña del veterano carlista Telesforo Saenz de Ugarte que escribió tras finalizar la guerra, se hacia la siguiente anotación (publicado gracias a la labor del recientemente fallecido historiador Julio Arostegui):

“Día 29. Estando en el pueblo de San Fuentes observando al enemigo todos nuestros Grales. tiró el enemigo varias granadas de Monte Janeo a dicho pueblo, que dista más de una legua y una de ellas hirió al Gral. Ollo que murió al día siguiente, también al valiente Brigadier Dn. Teodoro Rada (a)Radica, uno de los más valientes del ejército carlista que también murió a los tres días y muerto en el acto el Auditor de Guerra del Ejército del Norte”.

O como Juan Botella Carbonell, que hace un especial “refrito” con las noticias periodísticas en su libro editado 1876, “La guerra civil en España de 1872 a 1876”:

“[…] Al amanecer del día 28 se hallaban en la puerta de la casa llamada del Cura (dos kilómetros a la izquierda de la iglesia, de San Pedro), Elio, Dorregaray, Lizárraga, Ollo, Radica, el auditor de guerra, dos coroneles, los ayudantes de los generales y algunas personas más, hasta el número de unos treinta. Salía el sol, y Elío que padecía de la vista, instó a Dorregaray y Lizárraga a marcharse de aquel sitio, porque le oféndanlos rayos del astro naciente; y en efecto, se bajaron por una cañada cubierta todavía de sombra. Pocos momentos después, de la batería del tercero montado situado en Las Carreras, que mandaban los Sres. Alberico y Michel, se disparaba la primer granada del día contra aquel grupo, que había sido divisado por aquellos vigilantes artilleros y·con tal precisión fue dirigido el proyectil, que cayó en el centro del grupo […]”.

El autor sin duda reinterpreta la noticia inicial (disparo fortuito contra la casa cural de San Pedro que acaba reventando en el campo de Sanfuentes), ensalzando la habilidad de los artilleros y ojeadores liberales, de forma que el primer disparo que realizó la batería de Las Carreras tuvo como destino la reunión de oficiales carlistas que habían divisado saliendo del caserío que recibe el nombre de “casa del Cura”.

El Arma

Existe una lámina que ilustraba uno de los libros de Historia Contemporánea de Pirala que recrea el momento de la explosión de la granada, donde indudablemente el dibujante se tomó no pocas libertades a la hora de describir el hecho.

Muerte del General Ollo
La lámina, no exenta de un dramatismo bastante estático, nos presenta el momento donde una “bomba” esférica, que por su tipología parece de mortero, hace explosión en el centro del grupo… . Nada más lejos de la realidad. La artillería que el ejército liberal lleva a Somorrostro se encuentra entre la más moderna del momento. Cañones de retrocarga rayados, entre ellos, los fiables Krupp de 8 cm de acero, unos temidos Plasencia de montaña y una variedad de calibres superiores de bronce, todos rayados. 

Por otro lado, las granadas que disparan se alejan mucho de las esferas de hierro hueco que muestra la lámina, siendo proyectiles cilíndrico-ojival, con un cuerpo de hierro relleno de pólvora y una espoleta de percusión, donde la explosión por contacto, produce una letal lluvia de cascotes metálicos. El paso previo a este tipo de munición, las granadas de “tetones”, también tiene su importante  hueco en Somorrostro. 

Por lo tanto, ya se puede descartar que el proyectil que hizo explosión se pareciera, ni remotamente, al que presenta la lámina de Pirala. De hecho, en la mayoría de las descripciones, independiente de la fuente, indican que el origen del proyectil eran los famosos cañones Krupp o Plasencia de 8 cm, y la granada, de tipología denominada de “envuelta pesada”, precisamente por una camisa de plomo que recubría el cuerpo de hierro, montando una espoleta de tipo prusiano, modelo 1868. La confirmación a esta hipótesis la encontramos en una carta manuscrita que Joaquin Llorens, como testigo directo de los ocurrido, relataba al Barón de Montevilla en 1927: "[...]. La granada que lo hirió fue la tercera disparada con el cañón Plasencia"

De hecho, parece ser que fragmentos de esa granada fueron recogidos por los allí presentes y atesorados como recuerdo. Según consta en una noticia del diario “La Iberia” de la edición de 18 de junio de 1883: 

Proyectil de envuelta pesada de 8 cm.
Tomado de http://www.amonio.es/ 
“[…] el Figaro de Paris ha presentado al público, en una de las vidrieras de su exposición permanente, la boina, la faja y el sable que llevaba el cabecilla carlista Ollo, […], el día que fue muerto por la granada Krupp […].La espoleta de la granada que se extrajo de dentro del cuerpo del caudillo carlista, se encuentra igualmente en la vidriera. Estos objetos que están llamando mucho la atención en Paris están destinados al museo histórico que está formando en la lujosa y gran sala de armas del palacio Loredan, en Venecia, el pretendiente D. Carlos de Borbón.”

También el oficial carlista de origen granadino Carlos Calderon Vasco poseía alguna de estas piezas y encontrándose ya en el lecho de muerte (extraído del libro 20 años con Don Carlos): 

“encargó a su ayuda de cámara que, apenas le enterrasen, se fuese a Venecia y entregase a don Carlos, para que los conservase en la sala de banderas del palacio Loredán, varios recuerdos, entre ellos el último sable que había usado durante la guerra, sus condecoraciones y el casco de la granada que mató a Ollo, Radica y Escudero, y al cual estaba todavía adherido un pedazo de paño rojo de un pantalón de uniforme”.

Otra descripción del arma la tenemos en el diario “El Porvenir” en su edición de la 21 de agosto de 1907, donde hace referencia a los últimos momentos de la vida de Radica: 

“[…] examino el pedazo de hierro que le había herido perteneciente a una granada del sistema Plasencia o Krupp y a su parte ojival […]. Por la tarde encontrose tan bien que se entretuvo en sacar, valiéndose de una pinzas, un pedazo de pantalón pegado a la parte cóncava del caso de granada […].

Las Heridas

En la bibliografía consultada existe un alto grado de similitud en relación con la descripción de las heridas que produjo la explosión de la granada en los hombres que allí se encontraban, si bien, también aquí existen diversas versiones y no pocos adornos posteriores. De hecho, en la confusión de las primeras noticias se indicaba que Ollo no había sobrevivido a la explosión o como en “La Iberia” del 5 de abril 1874 donde se comentaba:

 “[…] la herida de Radica es de un casco de granada en el pecho”.

Por su parte en “La Lucha” del 12 de julio de 1874 aparece esta descripción:

“La pierna derecha del faccioso (Ollo) fue triturada, y en pecho y cabeza recibió heridas de gravedad. Radica con igual suerte recibió fuertes lesiones en las piernas y el auditor murió en el acto.”

Bastantes años después el diario “El Porvenir” del 7 de agosto de 1907, citando la descripción del hecho que aparece en el Estandarte Real de 1889, añade algunos detalles:

 “[…] Ollo cayó sobre el costado derecho pronunciando las palabras ¡Dios Mío!. […] partida por la rodilla la pierna derecha, destrozada la espalda y metida dentro de él la espoleta del proyectil […]”.

La descripción oficial que muestra la “Narración Militar de la Guerra Carlista” (1883) indica lo siguiente: 

Muerte del General Ollo. Tomado de
Album siglo XIX
“[…] Ollo recibió dos heridas, una en un muslo y otra en la espalda, en la cual se le clavó la espoleta […]; Rada fué herido en un muslo, con pérdida de una gran parte de la nalga derecha […]; un casco de granada hirió en la garganta al auditor, que murió también á los cuatro 6 cinco días”.

Lo cierto es que los elementos de heridas en las piernas y espalda se repiten, indicando que tanto Ollo como Rádica presentaban grandes heridas, algunas con pérdida de masa muscular en la zona posterior del cuerpo. Por lo tanto, la lluvia de fragmentos les llegó mientras ellos se encontraban de espaldas a la explosión, llevándose la peor parte, y posiblemente cubriendo con sus cuerpos al coronel Torrecilla que se encontraba frente a ellos y que únicamente recibe heridas leves. Por su parte, el auditor, tiene la mala fortuna de recibir un fragmento de metralla en la garganta. Resumiendo, la lámina que muestra el estallido de la granada en el centro de la comitiva, tampoco se ajusta a la realidad del momento.

Tampoco es muy verosímil la lámina de época que ilustrada la retirada de un Ollo herido en una camilla mientras se despide de sus generales. Las heridas que tenía, con metralla alojada en la espalda y heridas graves en las piernas difícilmente le hubiera permitido estar “cómodo” recostado en una camilla.

El Lugar

"El Regional" del 23 de octubre de 1897
El lugar de la muerte de Ollo y Radica quedó incorporado inmediatamente al imaginario carlista, convirtiéndolo en un lugar de visita obligada, tal y como indica esta noticia aparecida en el periódico “El Regional” con fecha de 23 de octubre de 1897 que hace referencia a la visita que al entonces ya diputado carlista Joaquín Lloréns Fernández de Cordoba, junto con otros reputados tradicionalistas del momento, realizó al lugar.

"El Día" del 27 de junio de 1930
Posteriormente, y ya en el año 1930 la Junta Carlista de Navarra, a cuya cabeza se encontraba Joaquín Baleztena Azcárate, presentó un proyecto para levantar una placa conmemorativa en el lugar donde murieron Ollo y Radica, comunicándole al pretendiente carlista del momento, Jaime III, sus intenciones. La respuesta del mismo se publicó en el diario “El Día” del 27 de junio de 1930. La intención era comprar el terreno y colocar una placa conmemorativa donde se produjo la explosión de la granada. Para ello abrió una suscripción con donativos para recaudar el dinero suficiente. 

Uno de los Caseríos de Sanfuentes
donde según la tradición se reunieron los oficiales
carlistas. Tomado de
http://km-130.blogspot.com.es/
A falta de datos más concretos la localización de este campo en el pueblo de Sanfuentes resultaba de notable complejidad. Sin embargo, por suerte, en la memoria colectiva de la zona ha quedado un importante poso de la carlistada. Carlos Lopez, habitante de San Fuentes, ha recogido de boca de su padre la siguiente información, que se ajusta notablemente a las descripciones bibliográficas:

“Mi padre vivió en la casa de al lado y recordaba como en su juventud, tendría hoy 93 años, en determinada fecha se acercaban por allí viejos carlistas y realizaban algún acto de recuerdo. También comentaba que el terrenito fue adquirido por los carlistas para realizar en el algún monumento conmemorativo, cosa que nunca se materializó. Le pregunte al que actualmente lleva la finca por el propietario y me dijo que era de los carlistas...”.

De hecho, también la tradición oral de la zona es capaz de señalar el caserío donde se reunían los oficiales carlistas, si bien, existen dos caseríos cercanos que se ajustan por tipología a los hechos.  El terreno supuestamente adquirido por los carlistas encuentra junto a estos caseríos, en la ladera que mira a San Pedro de Abanto. Esta localización, resulta crucial para realizar la siguiente parte de la investigación.

Los dos caseríos que según tradición pudieron ser utilizados como punto de reunión para los oficiales carlistas y
campa adyacente donde se produjo la explosión de la granada
Gracias a la amabilidad de Juanjo Diez disponemos de una fotografía procedente del periódico tradicionalista "Estampa Tradicionalista" que corrobora lo antes expuesto, donde a pie de imagen de principios del XX aparece la siguiente leyenda: "La cruz señala el punto preciso en que reventó, por percusión, la granada sistema Plasencia, que mató el 29 de Marzo de 1874 a los generales Nicolas Ollo y don Teodoro Rada, el auditor de guerra señor Escudero, el hirió al secretario de campaña del general Ollo, Coronel Torrecilla, cuando el general se dirigía la inmediato caserío para firmar las órdenes de ataque al campamento constitucional, a las nueve de aquella noche. En este mismo lugar se inaugurará (cuando se pueda) un monumento conmemorativo ya esculpido y costeado por suscripción popular a la incitativa del director de "Estampa Tradicionalista".

Fotografía que marca el lugar "exacto" donde cayó la granada procedente de la revista "La Estampa Tradicionalista".
Foto cortesía de Juanjo Diez

La Procedencia del Disparo

No es la primera vez que hablo en este blog de las bondades de los Sistemas de Información Geográfica (SIG). Esta vez vamos a tratar algunas de las posibilidades del “análisis espacial”, de forma que el SIG nos aporta herramientas para manipular, modelizar y analizar datos espaciales con el objetivo de establecer hipótesis de máxima verosimilitud, en relación con el hecho que estamos estudiando. No es la temática de este blog explicar el funcionamiento interno de un SIG, por lo que vamos a simplificar todo el proceso cálculo, dando únicamente salida a los resultados finales. Estos son los pasos fundamentales:
  • Generación de un modelo 3D: Primeramente hemos generado un modelo en 3D del campo de batalla a partir de un modelo digital de terreno. Esto nos permitirá tener una visión global de la zona, donde vamos a incorporar todos los datos geográficos que se juzguen necesarios. 

  • Georeferenciación de los elementos de partida: Se procede a localizar y a generar de forma específica una capa donde queden registrados la localización geoposicional de todos los elementos de interés. En este caso hemos establecido los siguientes elementos:
  • Campa donde según tradición oral se encontraban los oficiales carlistas 
  • Batería de “Las Carreras”: Hemos optado por una posición de batería “estable”, localizada en una pequeño alto a la derecha de Las Carreras ya que el ejército liberal hizo avanzar y retroceder numerosas piezas, pero mantuvo, en la medida de lo posible, las bocas de fuego en los lugares estratégicos. 
    Lamina de la "Ilustración Española y Americana"
  • Batería de “Mira-torres”: En una de las crónicas se indica que la procedencia del disparo era desde esta batería, sin embargo, su localización ha sido notablemente complicada dado que no existe este topónimo y la única referencia que teníamos era una lámina aparecida en la “Ilustración Española y Americana”. En este sentido hay que agradecer a Armando del blog KM130 las gestiones de consulta que ha realizado para localizar este topónimo. Finalmente optamos por recrear en el modelo 3D la vista generada en la lámina.
  • Batería de Janeo: La geoposición de esta batería no presentaba dudas.  
Igualmente es necesario destacar las posibilidades de trabajo que aporta la herramienta gratuita “Google Earth”, donde la modelación que tiene del 3D del paisaje nos permite “vuelos virtuales” realmente realistas, así como cálculo espaciales sencillos.



Una vez hecho esto, ya estamos en disposición de afrontar las primeras cuestiones: 

Distancia de Disparo

¿Se encontraban los oficiales carlistas “a tiro” de los cañones liberales? Resulta necesario conocer el alcance máxima de un cañón Krupp de 8 cm. La bibliografía habla de una distancia máxima de unos 4.780 metros en condiciones óptimas, sin embargo, es más realista suponer que su fuego efectivo no superase los 3.500 metros, y todo ello, teniendo en cuenta que era necesario apuntar y afinar el tiro a semejante distancia. A 3.500 metros, incluso utilizando unos buenos prismáticos una reunión de 4 hombres se tiene que ver con una cierta dificultad, y calcular un trayectoria parabólica con los medios de 1874 para acertarles tiene que ser complicado.

Hemos procedido a realizar a calcular un área de influencia de 3.500 metros para estas baterías. El resultado se muestra en la siguiente lámina:

Áreas de influencia de 3.500 metros de las baterías
Resulta significativo observar cómo para la batería de Janeo, los oficiales carlistas estarían prácticamente en su límite acción, mientras que en el caso de la batería de “Mira-torres” quedaría fuera de su radio de acción efectivo. En cualquier caso, también es de destacar que San Pedro Abanto, el centro de defensa de línea carlista, se encuentra a distancia efectiva de todos los cañones
.
La Visibilidad de los Artilleros

¿Se encontraban a la vista de los artilleros liberales los oficiales carlistas? Indudablemente el disparo de las baterías estaba condicionado por la orografía de la zona, existiendo lugares fuera del área de visibilidad directa del artillero y donde un disparo parabólico bien pudiera colocar una granada, pero lógicamente, sin contar con una visión directa del blanco. 

Hemos procedido a realizar un análisis de “visibilidad” con el GIS, tomando como referencia la localización de las baterías y el modelo digital de terreno. El resultado es la generación de una capa raster, donde el color verde queda representado el terreno que un observador localizado en el punto de origen es capaz de visionar.

Batería de Janeo 

Desde la batería de Janeo hasta la campa donde se suponen estaban los oficiales carlistas la distancia es de unos 3.800 metros. El análisis de visibilidad muestra que para un artillero situado en Janeo el área visible de la zona de Sanfuentes era notablemente reducida. La línea de visibilidad generada nos indica un disparo de “arriba-abajo”, por distancia posible, pero con la notable dificultad para el artillero de acertar a un blanco pequeño, lejano y con una visibilidad muy reducida. Bastaría que los oficiales se desplazasen unos metros para ocultar su situación.
Análisis de visibilidad de la batería de Janeo a San Fuentes
Batería Miratorres

En el caso de la batería de “Miratorres” la distancia hasta el campo donde supuesta se encontraban los oficiales carlistas es de 4.500 metros. En este caso los artilleros tendrían una perfecta visión de todos y cada uno de los movimientos que se estaba dando en la esos terrenos. De nuevo nos encontramos con un disparo de arriba-abajo, con muchos menos obstáculos, que posibilitaría una fácil rectificación del disparo; si bien es este caso la limitación se encuentra en la distancia de disparo. Tal vez, demasiado lejos.
Análisis de visibilidad de la batería de Miratorres a San Fuentes
Batería Las Carreras

Por último la batería de “Las Carreras”, se encuentra a una distancia de 2.068 metros, con una clara visibilidad del punto que hemos establecido como localización de los oficiales carlistas y de las campas adyacentes. Además, en la trayectoria de fuego nos encontraríamos San Pedro de Abanto, siendo un disparo de abajo-arriba. 
Análisis de visibilidad de la batería de Las Carreras a San Fuentes
Existe otro dato que resulta de interés: las crónicas hablan en muchos casos que ese día se estaba haciendo fuego contra las defensas de San Pedro. Según contó el veterano Isidro Olejua Salinas, navarro nacido en Escaroz al padre Apalategui:

“Somorrostro, Marzo 74. Sobre S. Pedro de Abando (en el fondo del semicírculo entre S. Pedro y Murrieta). La granada que mató a Ollo y Radica pasó sobre nuestras cabezas”
.
Todos indican que el disparo cruzó San Pedro. Si tomamos esto como cierto, las trayectorias que tenemos desde la batería de Janeo o Miratorres no se ajustan a este condicionante. Sin poder descartar las otras, la batería de Las Carreras presenta todos los requerimientos para ser el origen del fuego que acabo con la vida de Ollo y Radica.

¿Disparo Fortuito o Intencionado?

En la crónica del corresponsal J. Alcazar se indica un disparo fortuito que había sido dirigido contra la casa cural de San Pedro de Abanto. Si analizamos el último mapa de visibilidad se observa que la trayectoria del disparo desde Las Carreras es claramente coincidente con lo expuesto…salvo un pequeño detalle… la altura. Es decir, la batería de Las Carreras (Z =111) prácticamente realizaba un fuego directo (en línea recta) sobre San Pedro (Z = 120). Por lo tanto, un disparo errado que tuviera como objetivo San Pedro de Abanto, no caería en la supuesta localización de los oficiales carlistas, que se encuentra a más altura (Z = 142), ya que se tendría que elevar, sino a unos 20 metros más abajo.

Gracias a la amabilidad de Victor Sierra-Sesumaga, hoy disponemos de documentación que da una clara respuesta a esta pregunta. El entonces oficial de artillería Joaquin Llorens estaba presente el fatídico día y relata en una carta manuscrita que fueron tres las granadas que cayeron en las cercanías de los altos mandos carlistas: "La primera la dispararon sobre las 3 de la tarde. [...] La segunda granada la dispararon sobre las 3:30 están doblando Ollo hablando con Radica y fue cuando el primero dijo “vámonos que nos nos tiran”. En esto llegó Torrecilla y Escudero y al dirigirme al caserío cayó la tercera 6 o 8 minutos después de la segunda".

Por lo tanto, los oficiales fueron conscientes del peligro que corrían pero lamentablemente para ellos, los oficiales de artillería liberal únicamente precisaron de escasos 10 minutos para corregir el disparo, recargar el arma y hacer blanco.

La Conclusión

En una posible reconstrucción de los hechos, nos encontraríamos con una reunión rutinaria de los oficiales carlistas en Sanfuentes. Concluida la misma, proceden a “estirar las piernas” y tratar otros temas en el exterior. A estas alturas ya deberían de haber tenido bien claro que el ejército liberal se encontraba trabajando en nuevos emplazamiento de artillería en las últimas casas de Las Carreras y que San Pedro de Abanto era un objetivo diario de las granadas de todas las baterías. Pero, por algún motivo que desconocemos, es muy posible que consideraran que no había peligro, o incluso, desearan comprobar directamente el avance que había realizado el ejército liberal. Lo cierto es que si asumimos como cierto la información que ha quedado en la memoria colectiva de Sanfuentes, el campo donde se encontraban y las zonas adyacentes eran bien visibles desde la batería de Las Carreras y Mira-torres. Muy posiblemente sus actividades fueron seguidas por los artilleros liberales de Las Carreras, más cercanos en la distancia, y que ausencia de la molesta presencia de tiradores carlistas tendrían tiempo suficiente como para seguir la evolución de los oficiales carlistas. Hoy ya podemos afirmar que precisaron de varios disparos para afinar el fuego y finalmente acertar.

Pero todavía nos falta conocer el origen de a de la granada. Aunque cualquiera de las baterías que hemos estudiado pudo colar un disparo de estas características en la zona de Sanfuentes, únicamente las lanzadas desde Las Carreras tienen en su trayectoria las posiciones de San Pedro, aunque como ya hemos comentado, los confiados oficiales carlistas deberían de haberse encontrado unos metros más abajo. 

Y como no podía ser de otra forma, no puedo dejar de incorporar la posibilidad de una "hipótesis conspirativa”, donde prestemos oídos a los rumores de una conspiración interna para quitar del medio a un general que estaba acaparando demasiado poder. No ha sido la primera vez que estas tesis planean sobre la muerte de una general carlista; de hecho todavía hoy en día suscita suspicacias la herida que recibió Zumalacarregui durante el Sitio de Bilbao en la I carlistada. En nuestro caso la granada que mató a a Ollo y Radica, no pudo nunca provenir de la artillería carlista porque en esos momentos el ejército carlista carecía de cañones que disparasen granadas de 8 cm en la línea de Somorrostro; pero… .


Agradecimientos: A Armando del blog Km130, Carlos Lopez, Juanjo Diez y Victor Sierra-Sesumaga.

Actualización del 09/03/2017: Gracias a la amabilidad de Juanjo Diez, se incorpora una antigua fotografía inédita del lugar donde estalló la granada.

Actualización del 04/02/2018: Gracias a la amabilidad de Victor Sierra-Sesumaga se incorporan varios fragmentos de una carta manuscrita de Joaquín Llorens y Fernández de Córdova al Barón de Montevilla fechada el 8 de marzo de 1927.

El día 17 de octubre de 2015 fallecía de forma repentina Armando, autor del blog Km130. Fueron muchas las conversaciones y correos que nos intercambiamos relacionados con el campo de batalla de Somorrostro. Tenía muchos proyectos por realizar y publicar, entre ellos, un estudio demográfico basado en las archivos parroquiales relacionado con los efectos de las batallas de Somorrostro. Era un gran conocedor del terreno y de la historia de los lugares donde había nacido y vivido. También era una excelente comunicador, colaborando de forma altruista en cualquier materia de divulgación que estuviera relacionado con sus múltiples intereses. Gran investigador, un perfecto historiador y sobre todo, una maravillosa persona. Sirvan estas lineas como homenaje a Armando Cruz. 

sábado, 11 de abril de 2015

Fuerte de Rontegui: Información Aportada por Fotos Aéreas

Entrada actualizada: 01/05/2021

Los artículos de corte histórico o arqueológico, ya sean desarrollados por particulares o por profesionales, sobre fortificaciones decimonónicas asociadas a las guerras carlistas, aun no siendo extraños, parece que comienzan a despuntar. Dentro del ámbito territorial más cercano, encontramos los trabajos realizados por Juan Antonio Saenz Garcia, Alfredo Moraza Barea, Javier Buce Cabello, Iban Roldan Bergaratxea o Antxoka Martinez Velasco, cuyas publicaciones son consultables en la red.

Fuerte del monte Arnotegi
Ya he comentado en alguna de las anteriores entradas que estas estructuras defensivas no siempre han sido tratadas con la “suficiente delicadeza por parte de la Arqueología o de la conservación del patrimonio, precisamente por ser un evento militar de época contemporánea del que existen suficientes registros bibliográficos y documentales como para no precisar de estudios arqueológicos adicionales, y mucho menos, para considerar sus restos como elementos patrimoniales”. Pero lo cierto, es que su estudio no está exento de dificultades, a pesar de las posibilidades que en materia bibliográfica que presentan. La información puede llegar de forma fragmentaria o estar diseminada, y las conclusiones del trabajo pueden variar en función de la aparición de nuevos datos. De hecho, tengo pendiente una revisión del escrito “Inventario Patrimonial: "Fuertes Exteriores" de Bilbao”, ya que gracias a la amabilidad de Alfredo Moraza ha llegado a mis manos un nuevo mapa de las defensas construidas en Bilbao en la última Guerra Carlista, que una vez convenientemente georreferenciado, hace necesario puntualizar algunos de los aspectos comentados en la entrada.

Y dicho esto, vamos a entrar en materia. En el artículo “GUDU-ZELAIEN ARKEOLOGIA: ARRONTEGI MENDIA (BARAKALDO, BIZKAIA), Kobie Serie Paleoantropología nº 32: 285-302” de Antxoka Martinez Velasco (2013), el autor realiza una prospección visual de la zona  de Rontegi, identificando varias estructuras como elementos que pudieran ser considerados como un campo atrincherado del XIX. 

Comentarios respecto a la fortificación de los "Altos de Baracaldo"
en la I Guerra Carlista (Pirala).
Es indudable que la zona presenta un importante interés estratégico para el control de la Ría y el paso hacia Bilbao. De hecho la propia orografía del terreno condiciona un “embudo” al discurrir de la ría, que fue ya aprovechado desde la Edad Media con la construcción de las famosas “Torres de Lutxana” y ya en el XIX, la zona fue fortificada siendo el teatro de operaciones durante la I Guerra Carlista de la famosa "Batalla de Luchana".

La zona siguió siendo de alto valor estratégico también durante la última Guerra Carlista y como más delante veremos, también en la Guerra Civil de 1936.

En su trabajo de campo, Martinez identifica de forma básica las siguientes estructuras en la zona:
Elementos identificados por Martinez Velasco en los trabajos de prospección. Tomado del artículo "Gudu-Zelaien Arkeologia: Arrontegi Mendia.
Vamos a tomar como referente las consideraciones que realiza Martinez en su publicación para analizarlas en comparación con diverso material cartográfico y fotográfico que han sido tomados de: 

Cartoteca Digital de Cataluña, que contiene fotos aéreas de la zona con una fecha aproximada a 1960
Sistema de Información Geográfica de Nacional de España, con ortofotos de los denominados Vuelo Americano, Vuelo Interministerial 1973/86, Vuelo de la Costa Color 1989/91.
Portal GeoEsukadi de Infraestructura de Datos Espaciales (IDE) de Euskadi, con ortofotos desde año 1991 hasta la actualidad.

El fuerte de la última Guerra Carlista

Tenemos un par de descripciones del fuerte liberal que se construyó en la última Guerra Carlista, si bien, y como ya hemos comentado es probable que la zona ya estuviera forticada desde la I Carlistada. Por la descripción que Manuel Salamanca remitió al Ministro de la Guerra (Tomo VI, Narración Militar de la Guerra Carlista) sabemos que el fuerte que se estaba “reconstruyendo” en 1875 era de tamaño “medio”, con capacidad para 100 infantes, 25 artilleros y 4 piezas de artillería definiéndolo como: “Rediente con chaflán en la capital y cuartel defensivo en la gola, en cuyo medio habrá una pieza de marco giratorio” y comenta: “Sólo hay construidos un parapeto imperfecto de foso irregular, para estar al abrigo de una sorpresa, y las explanadas para dos piezas. Se están abriendo los cimientos para los alojamientos”.
Plano del Fuerte de Rontegui .[Vizcaya] / Direccion Subinspeccion de Vascongadas, Comandancia de Ingenieros de Bilbao ; El Comandte. de Yngs. de la Plaza Eduardo de Labaig (Biblioteca Virtual de Defensa)

También se conoce una descripción posterior que recoge Martinez (2013) en su artículo:

Consta el cuartel de dos cuerpos de edificios de mampostería mixta con cubierta de teja árabe y aspilleras en el muro exterior que da a la Ría. Cada uno de estos cuerpos tiene un dormitorio con puerta y tres ventanas. Por la parte o puerta a la Ría, y enlazando en uno de sus extremos formando ángulo tantas dependencias con huecos de ocho puertas y ocho ventanas. Faltan en su mayor parte los entarimados, camastros y cubre aspilleras de corredora del cuartel y dependencias. También fueron destruidos el fogón y chimenea de campaña, los canales y bajadas de aguas de zinc. Caponera hacia el frente de la Ría que cierra el vestíbulo que forman las dependencias con una explanada de madera inútil, parapeto y foso al frente en curso de ejecución” 

A lo largo de 1875, el fuerte se verá implicado en distinto cañoneos e intercambio de disparos con fuerzas carlistas (varias noticias sacadas de la hemeroteca del momento).




Ruinas de los barracones de antiguo fuerte.
(Foto tomada de www.ezagutubarakaldo.net)
Finalizada la guerra, el fuerte fue desmantelado parcialmente, siendo transformadas en 1881 sus dependencias en hospital, perdurando sus ruinas hasta mediados del XX, siendo definitivamente eliminadas con la construcción de dos grandes depósitos de agua.

 En el mapa que aporta Martinez en su artículo se  propone la localización de es fuerte en el collado que une ambas cumbres y por el que actualmente discurre el Puente de Rontegui. Sin embargo, desde el punto de vista de estrategia militar sería indefendible una posición que fuera tan fácilmente batible desde los altos adyacentes y más teniendo en cuenta la evolución armamentística de finales del XIX.  En cualquier caso, tanto en las fotografías áreas, como la cartografía, muestra su localización en la planicie que actualmente ocupan los depósitos de agua.

Fuerte de Rontegui  en el “Plano de las defensas construidas
durante la Guerra Civil de 1873 a 1876”. Cortesía de Alfredo Moraza Barea
Localización del fuerte de Rontegui de la última Guerra Carlista. Comparativa de fotos áreas de distintos ángulos tomadas en los años 60 y ortofoto actual.
Antiguo depósito de aguas, localizado en el collado
por el que actualmente atraviesa el Puente de Rontegui.

Es muy probable que la confusión venga dada por la presencia de otro deposito de aguas que fue destruido durante la construcción de Puente de Rontegui.

Trincheras de la Guerra Civil 1936

Localización de trincheras en foto aérea de los 60,
eliminación por ampliación de Sefanitro y localización actual.
Curiosamente las fotos áreas de los años 1960 también muestran dos claras líneas de trincheras de tipo “cremallera” asociada a la Guerra Civil, así como un nido de ametralladora. Se localizan en la zona más cercana a Lutxana, sirviendo aparentemente de control de la carretera de la Ría. 

Es posible que estas estructuras tuvieran una continuidad a lo largo de las faldas del monte, sin embargo las fotos áreas no permiten una confirmación. 

Estas trincheras desaparecieron en torno a 1970, cuando se construyeron las esferas de amoniaco de Sefanitro.


"Trincheras carlistas”

Teniendo presente la identificación de estructuras que realiza Martinez Velasco vamos a realizar un trabajo de comparación con las diferentes fotos aéreas.

Foto aérea de los años 60 e identificación de estructuras lineales.

Esta primera fotografía área correspondiente a los años 60 destacando con claridad una serie de “caminos”, así como las trincheras de la Guerra Civil ya comentadas. El primero de ellos parte del antiguo depósito de aguas y baja hasta la carretera de la Ría. Los otros dos rodean el monte a distintas cotas. Sus trazas pueden ser comparadas con las trincheras Nº 1, 2 y parte de la 5 que muestra Martinez Velasco en su artículo. 

Vuelo Interministerial 1973 y Vuelo de Costa de 1989.
Por su parte el Vuelo Interministerial 1973/86  muestra escasas modificaciones respecto a la anterior foto, si bien ya se han construido las esferas de amoníaco de Sefanitro, desapareciendo las trincheras de la Guerra Civil. Algunas trazas se han “difuminado”, pero siguen siendo reconocibles, apareciendo un nuevo camino que une el camino que baja a la Ría con la traza identificada con el número 2.

Años después y observando la fisonomía de la zona en el vuelo de Costa de 1989, comprobamos severas modificaciones: el depósito de agua ha sido destruido para dar paso al puente de Rontegui y aparecen nuevas trazas de pistas de gran anchura, así como accesos a los grandes carteles de anuncios. Son estos trazados de pistas, los que han sido identificados como posibles trincheras con los números 3, 4, 5, 6 y 8.

Por último, ya en el 2006, el monte presenta un registro superficial de trazas de pistas muy similar a la descripción realizada por Martinez (2013).

Ortofoto del año 2006.
Localización de la estructura nº 7 en foto aerea de los 60.
Es necesario destacar que la única estructura que se mantiene a lo largo del tiempo y es identificable en todas las fotos áreas es la Nº 7, parapeto que de forma transversal corta el acceso a la cima desde el collado.

En la foto área de los años 60 se identifica claramente. Sin embargo, si asignamos una función defensiva, nos encontramos con el problema que no tiene continuidad por ninguna de las vertientes del monte. Es decir, no existe, o no se ha conservado una continuación perimetral que cerraría el acceso al monte. 

La comparativa de una sucesión de fotos aéreas de la zona, todo ello sujeto a la interpretación del observante, permite añadir un grado de conocimiento respecto a la “profusión” de estructuras lineales, semejantes a trincheras que se localizan en los montes de Rontegui.

En estas fotos se observa claramente que el fuerte de la última Guerra Carlista se localizaba la explanada actualmente ocupada por los grandes depósitos de aguas de Barakaldo. También se han localizado trincheras construidas durante la Guerra Civil del 36 y que protegían la carretera de la Ría. De igual forma, en referencia al “campo atrincherado” descrito en el artículo de Martinez (2013), es posible, que las trazas descritas con el Nº1 y 2 tuvieran en origen una posible función defensiva; sin embargo han sufrido importantes modificaciones en su desarrollo. El resto son estructuras desarrolladas con posterioridad, entre los años 70 y 80, asociadas al paso de maquinaria pesada: construcción del puente de Rontegui, colocación y retirada de carteles de publicidad, reordenación de torres eléctricas, etc... Todo ello ha condicionado una importante alteración de la superficie del monte.

Únicamente la estructura identificada con el artículo con el Nº 7, presenta una identificación anterior a las fotos aéreas utilizadas, pero resulta complicado dar una respuesta a su función, teniendo en cuenta la falta de continuidad por las otras vertientes del monte.

El presente trabajo es un simple ejemplo de aplicación de nuevas tecnologías, donde el tratamiento de ortofotos con Sistemas de Información Geográfica permite dilucidar determinados cuestiones arqueológicas, especialmente en aquellas basadas en prospecciones visuales. Indudablemente el punto de partida necesario es la información, en este caso de fotos aéreas, no siempre disponibles o localizables.

Algunas Conclusiones

Por lo tanto: ¿Presenta la zona una interés arqueológico? Desde el punto de vista de la Arqueología de “campos de batalla”, indudablemente sí. ¿Son las estructuras que se observan en al actualidad restos de un campo atrincherado? Muy posiblemente, no. ¿Estaba el fuerte de la última guerra carlista localizado en el alto del Tun Tun? Rotundamente no.

Actualización del 02/05/2021: Se incorpora el plano del fuerte de Rontegi proveniente del los fondos de archivo del Ministerio de Defensa.


jueves, 5 de febrero de 2015

Nicolas Ollo Vidaurreta: Carlista, Militar y Empresario

La vida castrense no lo era todo. Una vez desmovilizados, prácticamente la totalidad de los soldados y muchos de los oficiales retornaban a la vida civil. Las crónicas recogidas por Apalategui nos hablan de fondistas, labradores, ganaderos, alpargateros, jardineros, abogados, terratenientes,… En algunos casos sus “otras vidas” resultan curiosas. 

Nicolas Ollo Vidaurreta.
Tomado del Estandarte Real
La figura militar de Nicolás Ollo Vidaurreta es un recurrente en la historia de la última guerra carlista y en este blog será citado de forma periódica. Pero más allá de su carrera militar, existen hechos menos conocidos, más anecdóticos, que humanizan notablemente la marcialidad que destilan las biografías militares; porque durante un tiempo, Nicolás Ollo, además de militar y carlista, fue empresario.

Antes de empezar, una puntualización. Con las biografías pasa igual que con cualquier otro elemento que se quiera “reconstruir” a partir de datos fragmentarios y en ausencia total o parcial de las fuentes originales: existen elementos contradictorios o directamente erróneos. De ahí la necesidad de realizar una lectura crítica y constructiva de los elementos que posemos para que aporten la máxima verosimilitud.

Nicolás Ollo Vidaurreta nació en Ibero (Navarra) un 6 de diciembre de 1816, siendo bautizado dos días después en parroquia de Nuestra Señora de la Asunción con el nombre de Nicolás Mariano. Gracias a los archivos parroquiales sabemos que sus padres fueron Juan Miguel Ollo y Angela Josefa Vidaurreta Beramendi, y que por lo menos tuvo 3 hermanos: Martin Gregorio, Juan Antonia y Lorenzo María.

Casa natal de Nicolás Ollo en el pueblo de Ibero (Navarra)
Lamentablemente desconocemos cómo se desarrollaron los primeros años de la vida de Nicolás, a fin de cuentas los historiadores sólo parecen haberse interesado por su vida castrense. Según se describe en el libro "Albúm de Personajes Carlistas" (1887) con 18 años se alistó como voluntario carlista en el 3º Batallón de Navarra, participando en numerosas acciones y batallas, ascendiendo rápidamente de cabo de 1º a 2º y seguidamente a sargento. El 20 de octubre de 1836 es nombrado alférez y el 10 septiembre de 1837 será gravemente herido, lo que le obligará a estar un año y medio alejado de los campos de batalla para restablecerse. En marzo de 1839 se reincorporará a la lucha, participando en las últimas operaciones del ejército carlista en Navarra. Tras la finalización de la contienda se acogerá al Convenio de Vergara (31 de agosto de 1839), manteniéndose en el ejército con el grado de subteniente.

Leopoldo O'Donnell
Tomado del Album Siglo XIX
En 1841 colaborará activamente en Pamplona en el “pronunciamiento de 1841”. Esta conspiración sufragada desde el exilio por la ex-regente María Cristina María Cristina de Borbón-Dos Sicilias (1806 – 1878) y a cuya cabeza estaban militares de tendencias políticas moderadas como Leopoldo O'Donnell y Jorís (1809-1867), pretendía acabar con el gobierno y con la figura del liberalismo progresista emergente que representaba Baldomero Espartero (1793 – 1879).

Espartero había salido victorioso de la I Guerra Carlista, adornando su apellido con el título de “Pacificador de España” y su ascenso en el poder del Estado había sido imparable, opuesto al conservadurismo de la entonces Regente María Cristina y a los sectores de políticas más moderadas. El 12 de octubre de 1840, tras una serie de revueltas y desordenes que se conocerán como “revolución de 1840”, conseguirá que María Cristina le ceda la regencia  y que esta marche al exilio cinco días después. Amplios sectores del liberalismo moderado no habían visto con buenos ojos esta sucesión de acontecimientos, recelando notablemente de Espartero y comenzado un proceso de acercamiento a los sectores carlistas para formar un frente común en contra de la política del nuevo regente. 

El 27 de septiembre de 1841 se alzará en Pamplona el general O’Donnell y junto con él, Nicolás Ollo. Otras ciudades se sumaran al proceso: Vitoria, Zaragoza, Bilbao… pero el alzamiento fracasará y los principales militares implicados, ante las posibles represalias, deciden exiliarse. Tanto O'Donnell como Ollo pasarán a Francia, desde donde seguirán, cada uno en su sector político, instigando para derrocar a Espartero y al gobierno de carácter progresista que esta impulsado.

No habrá que esperar demasiado, en 1843 tras un severo desgaste político se produce en el verano un nuevo levantamiento militar donde confluyen una amalgama de corriente políticas que incluyen a progresistas descontentos, sectores moderados y carlistas, y al que no dudan en sumarse los exiliados Ollo y O’Donnell. La regencia de Espartero termina de esta forma brusca, buscando refugio en Inglaterra.  Comienza la denominada “Década Moderada”; diez años en los que el Partido Moderado detentará en exclusiva el poder gracias al apoyo de la Corona. De nuevo carlistas y moderados volverán a mirarse por encima del hombro, concluida la tregua y eliminado (al menos temporalmente) el enemigo común.

Nicolás se reincorporará al ejército en 1844, siendo ascendido a teniente y destinado al Regimiento de la Princesa, con el cual estuvo de guarnición en Madrid, Cataluña y Pamplona. En 1854 alcanzará el grado de capitán.

Mientras, y cómo no podía ser de otra forma en estas Españas del XIX, la “década moderada” llegará a su fin con la “revolución de 1854”, en la que O’Donnell tiene un papel destacado. El militar-político que 10 años atrás había conspirado para bajar del poder a Espartero, contribuye a que de comienzo el denominado “Bienio Progresista”, volviendo a la presidencia del Estado... Baldomero Espartero. Un abrazo entre ambos militares entierra (de momento) sus "pequeñas" desavenencias.

El galimatías político de pronunciamientos y contrapronunciamientos, abandonos y retornos, tuvo una nueva vuelta de tuerca en 1856. De nuevo O’Donell, convertido en una especie de "Perro del Hortelano", desde su cargo como Ministro de la Guerra, aprovechará la conflictividad social que se vivió en los primeros meses de 1856 -motines de subsistencias en Castilla, huelgas en Cataluña, motines de quintas en Valencia-, para hacer un discurso catastrofista en las Cortes destinado (una vez más) a acabar con el gobierno progresista del Espartero. Los desordenes son sofocados con notable contundencia lo que agrava el descontento de la población. La presión sobre Espartero aumenta y sintiendo que ha perdido el respaldo de la Corona Isabel II, dimite.

Su puesto fue ocupado rápidamente por O'Donnell y su nombramiento, publicado el 14 de julio de 1856, fue acompañado de la declaración del estado de guerra en toda España en previsión de posibles revueltas auspiciadas por partidarios de Espartero. Su ascenso fue considerado por muchos un “golpe contrarevolucionario” que llevó a sus detractores a la calle, entre ellos elementos de la Milicia Nacional, que no dudaron en enfrentarse al ejército leal a O’Donnell. La represión fue feroz, especialmente en Cataluña.

Una vez aplastados todos los movimientos de resistencia y retirado Espartero de la escena política, el gobierno de O'Donnell decretó la supresión de la molesta Milicia Nacional, destituyó ayuntamientos y diputaciones y reprimió la prensa. Y Nicolás Ollo, leal al gobierno de turno, participó en 1856 en el desarme de la Milicia Nacional, siendo recompensado con el grado de comandante. 

Muley el-Abbas hermano del Sultan
 al mando del ejército marroqui
Con semejante clima de crispación, donde el gobierno parece el juego de las sillas o “el quítate tú pa’ ponerme yo”, nada mejor que una buena guerra colonial para despertar el espíritu de unificación nacional, entretener a los militares para alejarlos de conjuras y pronunciamientos; y ya de paso, regenerar la endeble imagen de España en el exterior.

Los problemas que de continuo tenía España con Marruecos fueron inteligentemente magnificados y en agosto de 1859, tras un ataque a un destacamento en Ceuta, O’Donnell, exigió al sultán de Marruecos, Sidi-Mohammed-ben-Abderrhaman (Mohámmed IV) un severo castigo para los agresores y la finalización de estos actos de hostigamiento. Algo que al parecer ser no sucedió (o tal vez sí), pero poco importaba, el pretexto estaba ya servido. El 22 de octubre de 1859 O’Donell propuso en el Congreso la Declaración de guerra a Marruecos.

Indudablemente la actividad militar de Nicolás Ollo, al que habíamos dejado inmerso en la marejada política del momento, estaba unido a las decisiones de O’Donnell. Con 43 años se había casado el 27 de abril de ese mismo año en Berriozar (Navarra) con Ramona Recalde nacida en Salinas (Navarra). Y la llamada a la guerra, había trastocado, no sólo la recién creada unidad familiar, sino también un proyecto empresarial que había comenzado ese mismo año. Dejando atrás a su esposa, embarcará con su regimiento hacia África, adscrito al Segundo Cuerpo de ejército. 

Batalla en la Guerra de Africa
Junto con él marcharan un importante grupo de militares de carrera con los que ya se había encontrado, en uno u otro bando, durante la I Guerra Carlista, además de otros personajes con los que compartirá "teatro de operaciones" en la siguiente guerra civil. En el transcurso de esta breve, pero intensa guerra colonial, se fraguaran amistades en soldados que posteriormente ocuparan posiciones encontradas en la guerra civil que está por venir. 

En los primeros meses de 1860, Ollo se distinguirá en las batallas de Tetuán (4 de febrero), Samsa (12 de marzo) y Wad-ras (23 de marzo), ascendiendo a Teniente Coronel; siendo recompensado con la Cruz de primera clase de San Fernando. 

Infantería en la Guerra de Africa. Lámina de Josep Cusachs
La contundente victoria conseguida en la denominada Guerra de África maquillará los padecimientos de la tropa, donde el cólera causará más muertos que las acciones de guerra. Tomando los datos que se muestran en el libro “Diario de un testigo del Guerra de África. Tomo I”, el número de muertos por heridas en combate fue de 1.212, y las debidas a enfermedades, 2.888. Si tenemos en cuenta que el número de efectivos del ejército ascendida a unos 36.000 hombres, tenemos que un 25% de los hombres se quedó por el camino.

Dos meses después de concluida la campaña, Nicolás solicitará su retiro voluntario y volverá a Ibero con su mujer. Las biografías dicen que estaba hastiado por no ver reconocidos suficientemente sus méritos en el ejército, donde atesoraba ya más de 25 años de servicios.  De nuevo en el pueblo, llegó el momento de retomar el proyecto que junto con su mujer había comenzado al poco de casarse… abrir un balneario.

Localización del molino de Ibero (Navarra)
El pueblo de Ibero está rodeado por agua. Los meandros de los ríos Arga y especialmente el Arakil lo envuelven prácticamente, pero son sus manantiales de agua minero medicinales, los elementos que resultan especialmente interesantes. De hecho, los estudios arqueológicos han constatado la más que probable presencia de unas termas romanas en el lugar del afloramiento de estas aguas. Y desde la Edad Media el manantial fue utilizado para el llenado de la cámara de carga de un molino harinero.

En 1770 el presbitero y médico, Casimiro Moreno Lascarro, ya se había fijado en la propiedades curativas de las aguas de Ibero, escribiendo la monografía "Methodo curativo, y virtudes de la agua mineral del Lugar de Ibero". Pero no sera hasta  el siglo XIX cuando se de un  relanzamiento de los tratamientos con agua por parte de la medicina de la época, recomendándose “tomar baños” para prevenir y curar numerosas afecciones. Es muy probable que un avispado Nicolás Ollo viera en el manantial que brotaba en su pueblo una buena posibilidad de negocio.

Según consta en el “libro de profesor” (no podido localizar el autor, ni la fecha de este documento), en 1859, el mismo año de su boda, el matrimonio adquirió el molino y el terreno circundante, que les hacía dueños del manantial. Sin descuidar la actividad molinera, comenzaron los trabajos y estudios pertinentes para construir un pequeño balneario. De hecho, ya en agosto de ese año, Nicolás había solicitado un análisis químico y estudio de las aguas con el claro objetivo de “explotarlas adecuadamente” al reputado médico Luis Martínez de Ubago Michelena (Pamplona 1832 -1890), además de realizar los pertinentes trámites burocráticos del momento para poner en marcha el negocio. Con todo ello conseguido, no dudo en publicitarse mediante la publicación de un pequeño libro titulado “Análisis de las aguas Minero Medicinales de Ibero".

Prólogo del folleto informativo "Análisis de las aguas Minero Medicinales de Ibero" firmado por Ollo.
Una anécdota secundaria resulta de conocer que Luis Martinez de Ubago, además de afamado médico-cirujano, pertenecía a una familia de claras tendencias liberales y que por aquel entonces había sido ya elegido vocal del comité de los republicanos de la capital navarra, siendo posteriormente concejal, primer teniente de alcalde y alcalde republicano entre el 13 de agosto y el 5 de septiembre de 1873. Firmó el bando del 15 de julio de 1873 que invitaba a los vecinos anticarlistas a tomar las armas en defensa del orden y de la República, advirtiendo que quienes no lo hicieran serían tenidos como afectos al carlismo y tendrían que pagar contribuciones de guerra. Así que unos años después de parecer juntos los nombres de Ollo y Martinez de Ubago en esta publicación, las tendencias políticas y especialmente una guerra civil les iba a separar notablemente. 

La guerra de África sin duda supuso un escollo a este proyecto empresarial, pero un año después de su retorno a Ibero, el 7 de agosto de 1861, en el autodenominado periódico monárquico “La Esperanza”, aparecía la siguiente noticia:

Se describía un espacio cómodo, de buena comida, y se vislumbraba el concepto de “casas rurales”, de la que Navarra actualmente es un exponente: “[…] y los que por motivos particulares deseen colocarse fuera de él, hallaran en el pueblo multitud de casa cuyos propietarios tiene habitaciones cómodas y desean recibir huéspedes”, además de comercializar agua embotellada bajo el nombre de “Ibero”.

El balneario funcionaba únicamente durante el verano, y año tras año, su apertura era publicitada en diferentes medios de comunicación. Al año siguiente, el recorte publicitario indicaba que se habían realizado algunas mejoras: “[…] este año se han mejorado  todos los medios y métodos empleados […]”. 
Publicidad del balneario en el periódico "La Esperanza" de 4 de junio de 1862
Algunos de estos anuncios los firmaba Ollo directamente, como este aparecido en el periódico “La Correspondencia” el 13 de julio de 1864.

En 1868 en el libro "Crónica de la Provincia de Álava” explicaba en relación con “Baños Minerales de Navarra": “[…] Los más afamados son: […] Baños de Ibero: Son estas aguas minero-salinas, y su concurrencia es escasa. Los baños están abiertos del 12 de junio a 30 de septiembre”. Por aquel entonces también se le consideraba como un balneario de “tercera clase”, estando atendidos los que allí acudían por el médico-director D. Dionisio Jover y Lopez,que residía en Valladolid fuera de la temporada, según se índica en la revista "El siglo medico: Boletín de Medicina y Gaceta Médica.Volumen 15".

Joaquín Elío Ezpeleta
Mientras, la corriente política del carlismo continuaba su lucha y no habían sido pocas las conspiraciones y fallidas intentonas de alzamiento que habían inducido (Guerra de los Matiners 1846, insurrección montemolinista 1855, desembarco en San Carlos de la Rápita 1860,...) dentro del marco general de inestabilidad política y militar que seguían alentando las ideas más reaccionarias a medida que gobiernos liberales, moderados o progresistas, seguían tocando elementos como la religión o la foralidad. 

En 1868 Nicolás recibirá la visita de Joaquín Elío y Ezpeleta (1806 - 1876) que según indica en el libro “Álbum de Personajes Carlistas”, le encomendó la tarea de organizar, preparar y comandar el 2º Batallón de Navarra. Ollo tenía ya 52 años, era un veterano que atesoraba importantes conocimientos militares, versado en la vida en campaña y conocedor de los lugares donde iba a volver a actuar. 

En 1871 el balneario seguía funcionando, ya no encontramos en la hemeroteca anuncios publicitarios, pero en el periódico “La Esperanza” del 18 de mayo aparece la siguiente noticia: “Ha  sido nombrado Francisco Chinchilla, médico director interino de los baños de Ibero (Navarra)".

El 21 de abril de 1872 se lanzará la proclama que dará comienzo al alzamiento carlista. Ollo además de formar su batallón, completará tres compañías de gipuzkoanos y dos de guías; y con estas fuerzas se dirigirá a Bera a recibir al Pretendiente. Pero la premura del alzamiento provocará una cierta desorganización inicial, y con apenas armamento para los voluntarios navarros, las tropas liberales desorganizan el embrión de ejército y se harán con el control de la situación. Tras el desastre de Oroquieta (4 de mayo de 1872) el pretendiente tendrá que pasar de nuevo la frontera, Navarra quedará apaciguada y 20 días después, los bizkainos se acogerán al convenio de Amorebieta. Ollo, perdidas las esperanzas, disolverá sus fuerzas y cruzará a Francia. 

Desastre de Oroquieta. Tomado de Albún Siglo XIX
A principios de diciembre de 1872 se encontraba en París, donde recibirá la orden de volver a entrar en España, junto con su nombramiento de Comandante General de Navarra. En ese momento carecía de recursos monetarios para emprender el viaje, ya que muy posiblemente todos sus bienes, incluido el balneario, habían quedado confiscados. Según se relata Francisco de Paula Olleren fue necesario que un amigo les prestara 600 reales para su viaje, entrando en Navarra en la noche del 21 al 22 de diciembre en compañía de 27 hombres. 

Las biografías indican que Ollo fue un hombre altamente valorado por parte de la oficialidad, tanto carlista, como liberal y apreciado por sus hombres. Celestino Zabarte, un veterano carlista gipuzkoano nacido en Elgeta describía así un encuentro con él:

 “Conocí a Ollo. Al pasar por el puente, nos habló en vascuence. Un hombre grueso, muy bueno”.

Por su parte el corresponsal de guerra Mr. MacGraham para el periódico londinense “The Evening Standard” incluía en su en la crónica del 29 de septiembre de 1873 una referencia a Ollo (Tomado del libro “Un corresponsal en España" de Enrique Roldan González):

Desde Echarui nos encaminamos a Salinas […]. Yo observaba, atónito, como en cada pueblo, y cruce de caminos, las mujeres ancianos y niños salían a nuestro encuentro gritando: Larga vida a Carlos VII, Larga vida alos carlistas! Y también en este pueblo de Salinas, oíamos con gran entusiasmo decir: ¡Larga vida a Ollo, Larga vida a D. Nicolás! Porque tengo que decir que el brigadier Ollo vivió en este pueblo algún tiempo, casándose con una joven de la localidad, por lo que es evidente que se ha convertido en un héroe muy particular. Todo el pueblo parecía conocerle; niños de cuatro o cinco años se arremolinaban a los pies de los caballos, o aplaudían, mientras que él saludaba a los padres de las criaturas- […] me pareció ver al general Ollo que enrojecía por los vítores de la multitud, y que una lagrima de orgullo asomaba a sus ojos”.

Su figura será equiparada por los historiadores en prestigio a la de Zumalacarregui, y al igual que él, fue contrario al cerco de Bilbao. Sus victorias en las batallas de Somorrostro le harán acreditativo del título de “Conde de Somorrostro”. Lamentablemente para las aspiraciones carlistas, el 29 de marzo de 1874, mientras se encontraba observando los movimientos de tropas en los campos de Somorrostro, una granada le hirió de gravedad, muriendo a poco tiempo. En el Estandarte Real se describe su muerte con la épica que caracteriza a un medio propagandístico:

Gracias á la amabilidad de nuestro distinguido amigo el Canónigo residente hoy en Astorga, D. Tomás Romero, […], podemos agregar los siguientes detalles, que nos comunica dicho señor: Cayó la mortífera granada, que á todos nos dejó como atontados y oigo decir a nuestro querido D. Tomás: “soy muerto, no me abandone” y después de haber dado la absolución al Auditor de guerra, que parecía iba a expirar por momentos, acudí a D. Nicolás y apretándome las manos me dijo: Sígame usted a donde me lleven, porque quiero morir como un verdadero cristiano, y así lo hice, y en San Salvador del Valle le administré los Santos Sacramentos, no me separé de su cabecera, viéndole morir con la fortaleza del mártir y con la fe de un verdadero cristiano”.

Traslado de los restos de Ollo a Estella. Tomado del blog:
http://pitillas-navarra.blogspot.com.es
Parece ser que en el lecho de muerte también recibió la visita de su Rey, conversando con él y “dándole las gracias por aquella prueba de cariño y decirle que moría con dos penas: la de no poder a acompañarle a Madrid y la de no haber conocido a la Reina Doña Margarita”. Antes de fallecer fue ascendido a teniente general. 

En los archivos parroquiales consta que fue enterrado en Durango, pero el 16 de junio de 1912 se procedió en acto solemne a su traslado al cementerio de Estella, pasando por Lazkao, Etxarri Aranatz e Ibero, donde se colocó una placa conmemorativa que reza: "En este pueblo nació el Excmo. señor general carlista don Nicolás Ollo y Vidaurreta, el 6 de Diciembre de 1818. En esta casa vivió y de ella salió al campo del honor, donde murió defendiendo la bandera de Dios, Patria y Rey el 29 de Marzo de 1874. Dedican este homenaje a su memoria los carlistas de Navarra. Junio de 1912". 
Panteón de los Generales (Estella). Tomado del blog:
http://juantxo324.blogspot.com.es

Sus restos se encuentran en el llamando "Panteón de los Generales" en el cementerio de la ciudad de Estella.

¿Y qué había sido del balneario? Parece ser que una vez que Ibero quedó bajo dominio efectivo carlista, vivió sus momentos de máximo esplendor  ya que fue utilizado asiduamente por los heridos en combate.

Según se indica en el "libro del profesor", al morir su esposa Ramona, se pusieron los bienes del matrimonio a subasta para liquidar las deudas contraídas por motivo de la Guerra, que ascendían a un total de 700.000 reales. En 1879, se vendió el molino, el manantial y la casa de los baños a Félix Oroquieta, molinero de Barazpea y abuelo del actual dueño del complejo.

En los estudios arqueológicos de 1995 realizados por Perex y Unzu citan los siguiente:

 “Coincidiendo con la cata interior, se abrió otra al exterior apareciendo un arco de medio punto, de muy buena factura, sobre el que se apoya el muro del edificio. Dicho arco se asienta directamente sobre el terreno y bajo él discurre el agua que atravesando la huerta sale por un aliviadero del muro de contención, al río Araquil. Muy probablemente, este arco corresponde al edificio de baños, construido por el general carlista Nicolas Ollo […]. En la actualidad apenas se conserva vestigio alguno, a excepción de un pequeño lienzo de azulejos”.


Un lienzo de azulejos y un pequeño arco de la casa baños, apenas unos restos visibles de la empresa  que un día puso en funcionamiento el militar y carlista, Nicolás Ollo Vidaurreta.

Panorámica actual del complejo del molino de Ibero. Tomado de Googlemaps